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jueves, 28 de mayo de 2020

LA TRAMA CIVIL DERECHISTA Y EL ASESINATO DE RODRIGUEZ MEDEL.



Como es sabido, el asesinato por sus subordinados del comandante de la Guardia Civil en Navarra José Rodríguez-Medel Briones en la misma comandancia pamplonesa el día 18 de julio de 1936, hacia las 8:15 horas de la tarde, fue el primer acto de los golpistas en esa provincia. Durante las semanas siguientes serían encarcelados cientos de personas en diferentes centros de detención de Pamplona y de otros puntos de la provincia. Muchas de ellas serían finalmente asesinadas por los escuadrones de la muerte carlistas y falangistas a lo largo de los meses que van hasta el verano de 1937, haciendo que Navarra sea, tal y como demostramos en nuestro libro Sin Piedad. Limpieza política en Navarra. Responsables, colaboradores y ejecutores (Pamiela, 2015, Premio Euskadi de Ensayo 2016) la provincia con mayor número de asesinados en relación con el número de votantes al Frente Popular: uno de cada seis votantes masculinos de esa opción sería eliminado. 

El asesinato de Rodríguez-Medel tuvo como objetivo impedir la conformación de una línea de resistencia en Tafalla por parte de los sectores fieles al gobierno republicano, En el mes y medio transcurrido desde que asumió el mando de la Guardia Civil en Navarra en sustitución de Gregorio Muga, Rodríguez-Medel trató de garantizar, en vano, la fidelidad del Cuerpo hacia el régimen republicano. Muerto Rodríguez-Medel, la práctica totalidad del Cuerpo en Navarra apoyaría el golpe de Estado. De hecho, su antecesor en la comandancia pamplonesa, el ya mencionado Gregorio Muga, colaboraría con los golpistas navarros desde su puesto al frente de la comandancia de Soria, tal y como acredita que se entrevistaba con un relevante falangista pamplonés. Antes, el 6 de marzo habría ordenado disparar contra unos manifestantes que protestaban ante Diario de Navarra, falleciendo dos personas por heridas de bala y serían heridas otras diez, dos de ellas gravísimas. 

Semanas después también sería asesinado el capitán de la Guardia Civil Ricardo Fresno Urzáiz, el principal apoyo de Rodríguez-Medel en la guarnición pamplonesa. Fresno Urzaiz fue ejecutado en Urbasa, lugar al que llevaron, para asesinarlos, a personajes cuyo fusilamiento era de muy difícil gestión, incluso para los actores del momento. También hay que decir que el cenetista de 19 años de edad Miguel González Iglesias pagaría con su vida hacia mediados de agosto el hecho de que Rodríguez-Medel fuera enterrado en el panteón de la madre de aquel, Lucía Iglesias. 

No es el objetivo de este artículo reconstruir las circunstancias del asesinato de Rodríguez-Medel, algo que ya acometió con solvencia Gonzalo Jar Couselo en su artículo “La Guardia Civil en Navarra (18-07-1936)”, publicado en la revista Príncipe de Viana en 1991 y disponible en Internet. Gonzalo Jar, fallecido en 2009, fue General de División de la Guardia Civil y autor de numerosas publicaciones y estaba emparentado, por matrimonio, con el asesinado. Nuestra intención es, más bien, ahondar en la relación de la trama civil derechista de apoyo al golpe de estado con dicho homicidio. 

Dicho asesinato respondió a la estrategia de supresión de cualquier obstáculo asumida por los integrantes, militares y civiles, de la conspiración encabezada por el general Mola, gobernador militar de Navarra. Desde el primer momento, Mola impulsó la colaboración ambos tipos de elementos. Ya la base 2ª de su Instrucción Reservada número 1, fechada en abril de 1936, se refería a la actuación independiente para la ejecución del plan de una organización civil sobre base provincial y de una organización militar sobre la base territorial de las Divisiones militares. Y la base 3ª detallaba el plano organizativo relativo a la organización civil, diseñándose para cada provincia un Comité Provincial compuesto de “un número de miembros variables elegidos entre los elementos de orden, milicias afectas a la causa y personas representativas de las fuerzas o entidades económicas de composición lo más reducida posible”. 

Desde esa óptica, Mola, desde su llegada a Pamplona a mediados de marzo de 1936 para asumir el mando del Gobierno Militar de Navarra, tuvo infinidad de reuniones con múltiples agentes de todo tipo para cerrar todos los detalles de la conspiración conformada por elementos militares y civiles que llevaría al 18 de julio. Limitándonos a sus negociaciones con falangistas y carlistas para la conformación de estructuras movilizadoras y represivas, Mola siempre contó con el apoyo incondicional de los primeros, actuando como mediador José Moreno, destacado dirigente de la Falange navarra y comandante retirado del arma de Caballería. Además, desde el mes de abril fueron frecuentes los viajes a Navarra de Hedilla en representación de la Falange estatal para entrevistarse con los falangistas navarros y con Mola o sus subordinados. 

En el caso de los carlistas, Mola, a la par que negociaba con la dirección oficial del carlismo estatal, se reunió desde su llegada a Pamplona con el sector más importante del carlismo navarro que finalmente se haría con la dirección de la Junta Central Carlista de Guerra de Navarra, la estructura efectiva del mismo tras julio de 1936 y que protagonizaría la movilización y el castigo al desafecto. Según mostré en mi obra citada más arriba, Mola, a través del coronel Beorlegui, fue quien creó dicha Junta, colocando en ella personas de su entera confianza y con las que había contactado desde marzo, la más relevante de ellas José Martínez Berasain, presidente efectivo de aquella. Dicha Junta suplantó absolutamente a los poderes establecidos del tradicionalismo y actuó al margen de sus autoridades nacionales, actuando incluso en su contra en el proceso de unificación. 

Tanto en mi obra anteriormente mencionada como en otra más reciente (La (des)memoria de los vencedores. Jaime del Burgo, Rafael García Serrano y la Hermandad de Caballeros Voluntarios de la Cruz, Pamiela, 2019) doy numerosísimas informaciones del apoyo de carlistas y falangistas al golpe de estado, y también de su participación en actividades antirrepublicanas con anterioridad, así como en la limpieza política posterior. 

En el caso concreto de la eliminación de Rodríguez-Medel, los carlistas habrían previsto un plan B de actuación ante la eventualidad de que los subordinados de aquel no acabaran con su vida en el cuartel. Eladio Esparza, subdirector de Diario de Navarra y muy informado de los entresijos de aquellos días por sus estrechas relaciones con múltiples protagonistas principales, mencionó en su obra Pequeña Historia del Reino de Navarra. El Rey, el Fuero, la Cruzada que para acabar con Rodríguez-Medel circuló por Pamplona «un auto en el que iban unos requetés de paisano, pero no con las manos vacías». Esa información va mucho más allá que la mención que hizo Jaime del Burgo Torres, máximo jefe de los requetés pamploneses, en su obra autobiográfica Conspiración y guerra civil, de que Generoso Huarte, importante dirigente de los paramilitares tradicionalistas, «agitado y convulso», acudió a él, concentrado ya junto con su tercio en el Círculo Carlista, pidiendo voluntarios para detener aquel comandante, si bien «antes de que se iniciara la salida, llegó la noticia de que había sido muerto por los propios guardias». 

Mario Ozcoidi, íntimo amigo de Jaime del Burgo Torres en la AET y en actividades conspiratorias contra el régimen republicano de carácter paramilitar con el Requeté, también dejó testimonios de su conocimiento de los planes para acabar con Rodriguez-Medel. No solo declararía que escuchó a Mola el mismo 18 de julio decir «Tenemos que liquidar a ese hijo de puta», sino que, además, un año después publicaría un artículo en Diario de Navarra que ha pasado curiosamente desapercibido sobre los sucesos relativos al asesinato del comandante, dando nombres de los involucrados, y responsabilizando al asesinado de su propia suerte por conspirador y por obedecer los “planes de Madrid y de Moscú”. Ozcoidi presenta a Rodríguez-Medel como “un hombre malo, perverso, sin entrañas y de corazón endurecido” que obedecía “ciegamente” “los tenebrosos planes fraguados por las sectas secretas” y que desarrollaría sin pausa “su labor izquierdista y demagógica” para republicanizar a la Guardia Civil en Navarra.

miércoles, 13 de septiembre de 2017

JAVIER GARCÍA-LARRACHE. UN AMIGO QUE SE HA IDO.



Ayer falleció en Baiona Javier García-Larrache, una persona ciertamente querida.  

Conocí a Javier a mediados de los años ochenta cuando me permitió ver algunos documentos de su archivo familiar sobre la ferrería Olandia y ahondé en su amistad en los años siguientes. 

También en los años ochenta Javier protagonizó un acto que es preciso recordar. Cedió al Archivo General de Navarra la documentación del Consejo de Navarra, la entidad formada por la legalidad republicana en el exilio de Baiona, que él custodiaba como heredero de su padre, Rufino García Larrache, uno de los miembros más destacados de aquel. La consulta de esa documentación es imprescindible para la reconstrucción del exilio republicano navarro.

A principios de 2006, cuando se cumplían los cincuenta años del fallecimiento de su padre, Rufino García Larrache, desde Bidasoa Ikerketa Zentroa/Centro de Estudios Bidasoa le animamos a escribir la biografía de su progenitor. Javier aceptó el reto y a los pocos meses nos remitió el primer original. Finalmente el libro saldría en 2007 en la editorial Pamiela con el título de García Larrache. Un republicano navarro euskaldún (Pamplona 1889-Bayona 1956)

En ese libro yo elaboré un largo prólogo con la intención de explicar al público la ingente labor de Rufino García Larrache y de Constantino Salinas y de David Jaime, compañeros suyos en la primera comisión gestora de la Diputación de la época republicana, a favor del Estatuto Vasco-Navarro durante los meses que mediaron entre diciembre de 1931, fecha esta en que el PNV aceptó la legalidad republicana y el gobierno republicanosocialista de Madrid se advino a impulsar el proceso autonómico de Vascongadas y Navarra en el marco de la Constitución de 1931, y el 19 de junio de 1932, fecha esta de la Asamblea de Pamplona en la que, como es sabido, los ayuntamientos navarros se descolgaron del proceso por la conjunción de los munícipes tradicionalistas y de los munícipes izquierdistas contrarios a aquel marco políticoinstitucional común. 

Rufino García Larrache fue miembro de la comisión redactora del proyecto estatutario y acudió en diversas ocasiones a defenderlo a la Ribera, el escenario más adverso al mismo, explicando que dicha zona sería directamente beneficiada gracias a la inclusión de diversas reivindicaciones agraristas de la UGT en el articulado de aquel. El proyecto de Estatuto Vasco-Navarro era fruto de la coparticipación de diferentes, unos en pro de la republicanización de nuestra tierra y otros en pro de dotarla de la mayor capacidad de autogobierno de acuerdo con unas pautas modernas y dentro de un escenario de una constitución progresista en el plano social y en el plano territorial. De haber salido adelante, no habría habido guerra civil. De haber salido adelante, contaríamos con un país establecido desde hacía ochenta años, sin duda mucho más cohesionado e incontestado.

En la presentación de aquel libro, en junio de 2007, Javier se emocionó al recordar la memoria de su padre. No sería la única vez que fui testigo de una situación así. En noviembre de 2015, cuando presenté Sin Piedad en Bera, Javier, cogido de la mano de Francine, sucumbió a mi mención a los intensos sufrimientos y al exterminio padecido por los republicanos de izquierda navarros. Un año después, en el acto de entrega de los Premios Euskadi en el Museo de San Telmo Javier no dejó de estar presente, igual que yo tampoco dejé de mencionar a su padre y a sus compañeros y a sus esfuerzos por la implantación de una justicia restaurativa en los años cuarenta y por una Navarra libre y democrática.

En la lucha contra el olvido la memoria de Javier era una poderosa herramienta de ayuda. Durante los últimos años, cuando en mis investigaciones me surgía alguna duda en relación con algunas personas, acudía a él y así en muchas ocasiones establecí conexiones que solamente personas como él podían realizar. A veces las relaciones eran sorprendentes: como en el caso de la persistencia de las relaciones de los republicanos en el exilio con los contrabandistas baztaneses incluso en los años carenta.

Siempre permanecerán en mi recuerdo aquellas conversaciones en su casa de Iratzokiberekoborda, en el barrio de Kaule, en las faldas de Larrun, el monte desde el que mejor se contempla la continuidad, y la discontinuidad, de nuestra tierra. En ellas Javier se conjugaba como la encrucijada qaue él en sí era: aunaba el profundo amor a Navarra y a Euskal Herria con un no menos hondo sentimiento por el país del Bidasoa, todo ello tamizado con el sentido de la educación, el civismo, la seriedad y el humor que le había proporcionado el exilio baionés. 

Descansa en paz, amigo.

martes, 12 de septiembre de 2017

ALBERTO OFICIALDEGUI NÚÑEZ, FOTÓGRAFO AFICIONADO Y CONFESOR Y RECEPTOR DE ÚLTIMAS VOLUNTADES.



Desde el mes de junio ha podido contemplarse en el Archivo de Navarra una selección de fotografías de comienzos del siglo XX de Alberto Oficialdegui Núñez, fotógrafo aficionado y sacerdote de Unzué e Ibero. Las instantáneas recogen temas habituales en su producción como paisajes navarros, medios de transporte, escuelas rurales y retratos individuales y colectivos. 

Alberto Oficialdegui Núñez nació en Artajona en 1872. Tras recibir las órdenes sacerdotales ejerció su apostolado en diversas parroquias navarras. Entre 1897 y 1900 fue ecónomo de la parroquia de Ostiz; entre 1900 y 1901 de las de Arzoz y Viguria; de 1901 a 1920 fue párroco de Unzué; y finalmente de Ibero desde 1920 hasta su fallecimiento en 1941.

Además de por su afición a la fotografía Alberto Oficialdegui tiene su lugar en la historia como confesor de izquierdistas y nacionalistas en sus últimos momentos antes de ser fusilados. En su archivo parroquial optó por la máxima reserva al hablar de las ejecuciones sumarias de las que habría sido testigo, limitándose a incluir en el libro de defunciones una “Nota curiosa” que decía que en 1937 “fueron fusiladas en el término y punto de las Tres Cruces en distintos días treinta y cinco personas … y allí mismo fueron sepultadas, al parecer por sus ideas izquierdistas y por las autoridades militares que los consideraron como dignos de muerte” (Ángel García-Sanz Marcotegui, Los “obreros conscientes” navarros. Gregorio Angulo (1869-1937), Pamplona, Fundación Juan Jose Gorricho/UGT, 1999, p. 289). Como es obvio, al igual que otros sacerdotes que llevaron a cabo cometidos similares, podía haberse preocupado por suministrar más informaciones de cara a la localización de fosas comunes para que los deudos de los asesinados pudieran exhumar sus restos y darles cristiana sepultura. Algo que, más de ochenta años después, sigue siendo imposible para muchas familias. La última ocasión en la que eso se ha tristemente corroborrado ha sido hace dos semanas en una fosa de Zizur que, por lo visto, habría sido destrozada, como muchas otras, en los años setenta.

Con todo, a pesar de las terminantes órdenes en contra hay testimonios de que remitió cartas a familiares de algunos a los que asistió.

Así, tal y como documentó Juan de Iturralde (El catolicismo y la Cruzada de Franco. Su carácter inicial, Ligugé (Vienne), Editorial Egui Indarra, 1966, pp. 180-181) la esposa del nacionalista Eladio Cilveti recibió una carta de Oficialdegui sobre la muerte de aquel fechada en 19 de enero de 1937. La carta dice que el 16 de enero unos militares le llevaron a Cilveti a su confesionario para que se confesara con él:

«Estaba el pobre agitadísimo y protestaba de que sin formación de causa y sólo por ser nacionalista se le quitara la vida. Me rogó hiciera yo lo que pudiera para libertarlo. Me dio una pena grandísima, pero son casos en que no se puede hacer nada».

Cilveti le dio las señas de su domicilio para que le diera personalmente a la mujer noticias de la confesión y de la muerte, viajando para ello a Pamplona, y para que le entregara el anillo y el dinero que tenía. Los guardias no consintieron la entrega ni del anillo ni del dinero. También le pidió que le dijera a la mujer «que si mucho la he querido siempre, ahora la quiero más que nunca». También le encargó que quería que su cadáver «fuera llevado a Pamplona, trasladando los restos de su sepultura provisional». Oficialdegui añadía que aunque no sabía dónde lo habían fusilado, un feligrés le dijo que estaba sepultado en Elío y que ya le proporcionaría más detalles cuando le visitara en su domicilio. Por último, añadía también una coletilla ciertamente expresiva del silenciamiento impuesto en relación con la información a proporcionar por parte de los curas sobre los asesinatos:

«Le mando aparte mi dirección porque se ignore por ahora, ya que nos está prohibido por ahora escribir a las familias de los fusilados, pues quieren llevar estos actos con todo secreto. Pero como los encargos hechos a la hora de la muerte son tan sagrados, por eso los cumplo». 

Eladio Cilveti está de actualidad porque recientemente el ayuntamiento de Pamplona ha decidido dar su nombre a una calle adyacente al estadio de El Sadar por haber sido aquel uno de los fundadores del Club Atlético Osasuna.

También la hija de Gregorio Angulo, el Pablo Iglesias navarro, recibió una carta del citado párroco de Ibero. Angulo fue asesinado el 2 de junio de 1937 en Ibero, siendo enterrado en el término de las Tres Cruces de dicha localidad. Sus restos serían identificados en noviembre de 2016 en una exhumación llevada a cabo por la Sociedad Aranzadi, junto con los de otras seis personas, entre ellos los de José Roa García. 

Alberto Oficialdegui remitiría una carta a Concepción Angulo, hija de aquel que decía lo siguiente:

“Muy Señora mía:

Aunque un poco tarde voy a cumplir con un encargo que me dio su querido padre.

El día 2 del corriente, a la noche, cuando ya salíamos del rosario de la parroquia, me trajeron a la iglesia de Ibero para que yo lo confesara a un señor de edad, que después resultó que era Gregorio Angulo.

Puedo asegurarle a usted que postrado de rodillas ante el confesonario, con una serenidad admirable, impropia de las circunstancias en que se encontraba, hizo su confesión y besó con fervor repetidas veces el crucifijo que para esos casos me sirvo yo.

Después de confesado me pidió como favor que yo hiciera saber a usted cómo se había confesado y cómo iba a morir fusilado. 

No le he escrito a usted antes, porque tanto a los que intervienen en el fusilamiento como a nosotros nos prohíben comunicarnos con las familias de los muertos; por ese escrúpulo, he dejado pasar tantos días de cumplir el encargo de su querido padre; pero como es algo sagrado el encargo que un penitente hace a la hora de su muerte, por eso quiero cumplir sin dejarlo para más tarde.

Sírvale a usted como lenitivo a su dolor que ha muerto cristianamente.

Primeramente lo llevaron a confesar a Echauri, pensando enterrarlo en el cementerio de ese pueblo; pero como el párroco de Echauri no se encontraba lo trajeron a Ibero, donde se confesó, murió y fue sepultado.

Acompaño a usted en el dolor profundo que no hay duda sentirá por haber muerto su querido padre de un modo tan desdichado y creáme que desde aquel día le encomiendo en mis pobres oraciones.

Esa dirección que pongo en el sobre es la que me dio su padre si mal no recuerdo.

Aprovecho la ocasión para ofrecerme a Usted” (Ángel García-Sanz Marcotegui, Los “obreros conscientes” navarros. Gregorio Angulo (1869-1937), Pamplona, Fundación Juan Jose Gorricho/UGT, 1999, pp. 289-290). 

A pesar de que el ejemplo reseñado es suficientemente ilustrativo como para pensar que quizás en los archivos parroquiales no haya nada que permita la localización de fosas comunes, quizás no estaría de más que las autoridades pertinentes ordenaran una búsqueda exhaustiva en esos fondos documentales, así como en los del Obispado, de cara a la localización de información al respecto. 

Estas últimas afirmaciones nuestras tiene base documental. Recordemos que en una carta remitida por el nacionalista Manuel de Irujo al republicano de izquierdas David Jaime Deán, residente en Cambó, el 27 de septiembre de 1946, y que acompañaba a un listado de los fusilados en Navarra que publicamos como Anexo en Sin Piedad, aquel escribía 

“Amigo Jaime:

Le incluyo a Vd. la relación nominal de fusilados de Nabarra. Conviene que por los medios que la Comisión Permanente del Consejo de Nabarra tenga en su mano, esta relación se complete rectificándola cuanto sea preciso. Me aseguran que la única persona que cuenta con una lista completa de fusilados es el Obispo. La ha confeccionado con los datos que le dieron los Párrocos y la guarda en su caja fuerte. Una de las primeras labores de cualquier organismo internacional que se precie de responsable es la de averiguar la verdad. Se ha asegurado que en Nabarra se mataron 15.000 hombres. La cifra parece exagerada. La estimación que hoy tengo, por los datos que le incluyo en la adjunta lista y por otros que he ido recogiendo, permiten reducir la cifra a unos 3.000. Si nosotros llegásemos a adquirir la certeza de esta segunda impresión, tenemos el deber de darla a conocer. Yo tendría mucha satisfacción si esto lo hiciera el propio Consejo de Nabarra. Y a este respecto no he de ocultar a Vd. que como navarro celebraría mucho que no fueran 15.000, sino 3.000 los asesinados, y ya son bastantes”. 

Asimismo, en otra carta que Irujo envió a Jaime el 4 de octubre del mismo año de 1946 aquél mencionaba: “Estoy conforme con las apreciaciones de Vd. en relación con la lista de fusilados; lo que trato de hacer es rectificarla y completarla todo lo posible. Creo haberle dicho que quien tiene la lista es el Señor Obispo de Pamplona. Trato de sacársela; veremos si logro lo que me propongo. Estimo que este asunto merece la pena de que Vds. yo y todos hagamos lo posible por conocer la verdad. Tenemos el deber de llegar a la máxima exactitud posible, para los fines que Vd. mismo dice en su carta”.

De las informaciones que se recogen en esas dos cartas se desprenden varios extremos a remarcar. En primer lugar, la relación de fusilados de 1946 de la que estamos hablando fue elaborada por los servicios de información del PNV y su finalidad era para ser remitida a organismos internacionales cuando el listado se completara mediante la incorporación de informaciones procedentes de otros agentes, el principal de ellos, el Consejo de Navarra. En segundo lugar, Irujo era conocedor del carácter incompleto de las cifras de asesinados que suministraba dicha relación, avanzando, tras sumar a aquéllas las obtenidas por sus propias fuentes, una estimación del número real de fusilados en torno a los 3.000. En tercer lugar, Irujo aseguraba que el obispo de Pamplona (seguramente Marcelino Olaechea, aún cuando ya había sido nombrado obispo de Valencia el 17 de febrero de 1946) disponía, a buen recaudo, de una relación de fusilados elaborada con las informaciones que le habían suministrado los párrocos. Es posible que, al menos parcialmente, algunos párrocos filtraran las informaciones suministradas a su superior también a los servicios de información de los nacionalistas vascos o que éstos consiguieran hacerse con parte de los informes facilitados por aquéllos. En cuarto lugar, parece ser que hubo peticiones de acceso a las informaciones relativas al censo de fusilados en manos del obispo por parte del PNV que, por lo visto, no habrían fructificado.

Tantísimos años después no sería un demérito de las autoridades episcopales referirse al tema planteado.








miércoles, 30 de agosto de 2017

ASESINATOS POLÍTICOS EN GAZTELU Y EN EL PAÍS DEL BIDASOA.




Repetidas veces me he referido a las deficiencias de la gestión de la memoria de la limpieza política desarrollada en Navarra por el bando golpista. He insistido en la ausencia de un relato íntegro de lo sucedido que, por un lado, pondere adecuadamente sus dimensiones y aspectos formales y que, por otro, vaya más allá de las víctimas, abarcando también a los victimarios. 

Esas deficiencias también son predicables a la gestión de la memoria de los bárbaros asesinatos de Juana Josefa Goñi Sagardía y de sus seis hijos en Gaztelu a finales de agosto de 1936 tras haber sido expulsados del lugar quince días antes por la mayoría de los vecinos. Unos asesinatos ciertamente icónicos tras recuperarse finalmente sus restos por un equipo de la Sociedad de Ciencias Aranzadi en octubre de 2016 en la sima de Legarrea a donde los cadáveres fueron arrojados, y evidenciarse así la verosimilitud de los rumores difundidos desde el mismo momento de los hechos.

El signo más evidente de lo que estamos diciendo es el hecho de la ausencia de Juana Josefa Goñi y de sus hijos en el listado oficial de víctimas de la limpieza política registrada en Navarra, cuando estaban presentes en los listados no oficiales anteriores. A fecha de finales de agosto de 2017 siguen sin figurar en la Base de Datos del Fondo Documental de la Memoria Histórica en Navarra, elaborado por investigadores del Departamento de Geografía e Historia de la UPNA. Con lo que están excluídas del status de víctimas de la brutal limpieza política impulsada por requetés, falangistas y autoridades militares en 1936-1937 y que se llevó por delante en nuestra tierra a más de tres millares de simpatizantes de fuerzas opuestas a ellos, esencialmente izquierdistas.

En mi reciente libro Muertes oscuras. Contrabandistas, Redes de Evasión y Asesinatos Políticos en el País del Bidasoa 1936 he aportado suficientes informaciones que inducen a pensar que los asesinatos de Gaztelu fueron de raíz ideológico-política, pudiendo insertarse en la cadena de asesinatos políticos, y de otros acontecimientos de naturaleza represiva, que tuvieron lugar en la zona aquellos mismos meses, así como meses después. En él me he esforzado por complementar, a partir de una información exhaustiva en archivos de todo tipo, las pobres y sesgadas informaciones que sobre el crimen de Gaztelu proporciona el respectivo sumario, incoado a partir de agosto de 1937 y que se prolongó durante nueve años. Aunque constituye la única causa abierta en Navarra en relación con personas desaparecidas durante aquellos años, el sumario se ciñó al hecho de la expulsión y nunca investigó el hecho de los asesinatos, siendo procesados la mayoría de los vecinos por el delito de coacciones. Al igual que sucede con todos los procedimientos judiciales civiles o militares vistos en aquel libro, ese sumario debe ser contemplado con precaución dado que los relatos de los testigos o inculpados presentes en él, así como la actitud de los jueces y abogados, están afectados por sesgos ligados al afán de encubrimiento y a las dobles intenciones. 

En mi libro me he preocupado asimismo por profundizar en los episodios represivos vividos en la comarca durante aquellos meses, y en todo el periodo hasta el final de la guerra e incluso después, por los que fueron castigados los escasísimos ugetistas y republicanos de la misma, así como también, aunque en menor medida, los nacionalistas, estos últimos mucho más abundantes. En mi repaso se comprueba bien a las claras la responsabilidad de los denunciadores carlistas de la comarca, los únicos en ella. No dejan de estudiarse en él las peculiaridades del país del Bidasoa: los contrabandistas, al apoyar redes de paso de armas, documentos, billetes estampillados y de evasión de izquierdistas y nacionalistas, conformaron una realidad sumamente compleja que afectó a varios casos, también al de Gaztelu, haciendo que los sumarios incoados solamente contemplaran los bordes de aquella. 

El mismo asunto de Gaztelu no sería ajeno a esas tramas del contrabando. El mismo Pedro Sagardía Agesta, esposo y padre de los asesinados, sería tildado de “espía” en varias ocasiones a lo largo del sumario, lo que debe ser interpretado en el sentido de que no era un desafecto pasivo, sino un izquierdista activo en labores en contra del bando golpista. Eso no es nada sorprendente sino que se relaciona con los vínculos familiares de aquel: Ramón Zozaya, el marido de Petra Goñi, la hermana de la mujer de Pedro Sagardía, era concejal ugetista en Doneztebe/Santesteban desde abril de 1933. Estuvo encarcelado durante siete meses, del 25 de julio de 1936 a enero de 1937, en el depósito municipal del pueblo junto con otros cinco izquierdistas, y se salvó de milagro de una saca colectiva. Por otra parte, el abogado de la acusación que tratará de llevar la investigación de forma realmente inquisitiva estaba relacionado estrechamente con personalidades importantes del contrabando de la comarca que fueron objeto de sumarios militares y de cárcel por contrabando de billetes estampillados y por redes de evasión tras haber sido denunciadas con toda seguridad por los requetés de la zona. En esas redes participaron personas del mismo Gaztelu y de los pueblos cercanos. Una persona, María Maz Alberro, cuyo padre y hermano serían encarcelados en la Prisión de Pamplona el 24 de julio de 1936 por conducir a Francia a izquierdistas, sería juzgada año y medio más tarde por el mismo motivo: en el sumario los informes se refieren a ella en parecidos términos con los que se acusó a Juana Josefa, relativos a su conducta inmoral y a su afición al robo en huertas. 

Tal y como dice Kalyvas, el máximo experto en la violencia política en la retaguardia de las guerras civiles, en asuntos como el referido el investigador no puede limitarse a las informaciones del sumario sin profundizar en sus limitaciones ni en las razones de estas y sin complementarlas con todos los datos relativos a la persecución de desafectos en el entorno y a la personalidad de los perseguidores y de los inductores. Semejantes crímenes no pueden ser interpretados solamente como resultado: hay que verlos como proceso. Menos todavía se pueden contemplar como resultado de una locura colectiva ya que entonces se les despoja, “de todo significado que vaya más allá de su finalidad”, se contemplan solamente los efectos y no las causas, sólo se constata condena en vez de explicación.

No cabe mejor homenaje a Juana Josefa Sagardía y a sus hijos que el reconocimiento de su status de asesinados políticos, status que nunca se les debería haber hurtado. Tampoco cabe mejor homenaje que su tratamiento conjunto con todos los asesinados políticos de la comarca (ugetistas, republicanos y abertzales) de acuerdo con una gestión integral de la memoria que contemple también a sus victimarios requetés, todo ello con una finalidad pedagógica para las generaciones actuales. Algo que sería deseable que, más de ochenta años después, los ayuntamientos de la zona y el Gobierno de Navarra acometieran de forma diligente.

martes, 13 de junio de 2017

CITADO DE PASADA EN EL CONGRESO. PLURINACIONALIDAD Y ELITES EXTRACTIVAS








En la intervención de Pablo Iglesias en la moción de censura de hoy se hace una mención a Navarra y se me cita expresamente, Se puede ver en https://www.youtube.com/watch?v=phqmsEh-zns entre las 5 horas 23 minutos y 58 segundos y las 5 horas 24 minutos y 30 segundos. La mención es dentro del apartado que el líder de Podemos ha dedicado a la cuestión plurinacional.

La mención, supongo yo, guarda relación con una de las entradas de mi blog referido a las élites extractivas en nuestra comunidad. 

El enlace con esa entrada esta aquí: http://elblogdefernandomikelarena.blogspot.com.es/2012/09/elite-de-poder-y-elite-extractiva-en.html. 

viernes, 30 de diciembre de 2016

1936-1939KO KOLPISTEN GARBIKETA POLITIKOAREN OROIMENAREN KUDEAKETAREN GABEZIAK.




Arratsalde on. Lehenik eta behin, esker mila mintzaldi hau egiteko aukera emateagatik, bereziki Amagoiari bera gonbidatu zidana izan zelako.

Solasaldi honetan gerra garaian eta ondorengo urteetan kolpistek bultzatu zuten garbiketa politikoaren oroimenaren kudeaketaren gabeziak aztertu behar ditut. 

Orduko garbiketa politikoa bortizkeriko eztanda erraldoia izan zen, jakiten den bezala. Estatu mailan 100.000 erahilak izan ziren gerrako urteetan bertan, eta berrogeitako hamarkadaren zehar beste 50.000 hildako gehiago izan ziren. 

Gerra garaiko 100.000 hildako horietatik gehienak legez kanpoko erailketetan hil zituzten, kartzel edo atxiloketa zentroetatik gauaz ateri ondotik. Gerra-kontseilu baten ondorioz hildakoen proportzioa oso murriztua izan zen. 

Euskal Herriko mailan Nafarroa izan zen herrialde kaltetuena: 3.000 nafar edo Nafarroan bizi zirenak hil zituzten kolpistek, horietatik ia ia denak ezkertiarrak: sozialistak, Izquierda Republikanokoak, CNTkoak, Komunistak. Nafarroan ezkertiarrak hildakoen 100ko 99 suposatu ziren. 

Araban, politikoki Nafarroa antzeko herrialde bat, orain dela bi urte argitaratu zen liburu batean 223 hildako zenbatzen dira, 193 Araban bertan erailak eta bertze 30 bertze tokietan. 

Proportzionalki, nahiz eta Nafarroan biztanle gehiago izan, Nafarroako hildakoen kopurua Arabakoak baina askoz larriagoa izan zen. 

Gipuzkoan 1.000 hildako zenbatu dira eta Bizkaian 950, baina kontuan hartu behar da bi herrialde horietako berezitasunak. Bai Gipuzkoan eta bereziki bai Bizkaian ezkertiarrak eta abertzaleak nolabaiteko ihes egiteko aukera izan zuten. 

Nafarroa izan da ikertu dudan herrialdea. Nire ikerketan erabili ditudan planteamenduak, nire ustez, bertze tokietarako baliozkoak dira ere.

Aurrerago segi aurretik, gauza bat azpimarratu nahi nuke. Ez nago bat ere ados erraten dutenekin kolpisten bortizkeri politiko hori urrun zaigula, eta, beraz, egokiena dela ez aipatzea eta ez ikertzea. 

Ez estatu mailan eta ezta ere Euskal Herrikoan ezin dugu ahantzi, batez ere gaur egungo gizartearen sortze-harria izan delako. Nahiz eta isiltasunean maintendu, oraindik bizi diren belaunaldi zaharrentzako gertatu zena hor dago. 

Errepresio haren oroimena oraindik bizi den jendeari bizitza baldintzatu egin zitzaion neurrian, oraindik oroimen hori zerbait ere bizia da. 

Eta kontuan hartu behar da ere gertatu zenaren itzalak gerra ondotik sortutako belaunaldietan eragin haundia izan zuela. Itzal horrek ez zuen baldintzatu, adibidea, gure transizioa?. 

Gertatu izanaren larritasuna ezagutzea eta isiltasunaz eta ahanzturaz aritzea izan dira gure ikerketaren ardatz nagusienak. Bereziki, Nafarroako kasutik eta bildu dudan dokumentaziotik ondorio berriak isiltasun eta ahantura horietaz ateritzen ahal direlako.

Oroimen haren kudeaketan orain arte erabili den ikuspegia kasu gehienetan biktimetan zentratu da soilik. 

Batzuetan zeharka biktimarioak aipatu dira, baina hiltzaile era errepresioaren arduradunei buruz gutti egin da. Hori izan da, gure ustez, kudeaketa haren gabezi importanteeena.

Toki aunitztarako baditugu ia hildakoen zerrenda osoak, eta lan horretan oztopo asko gainditu dira. Nahiz eta zenbait akatsekin, ez da izan bat ere lan makala. Azpimarratu behar da erabat beharrezkoa zen jakitea zenbat eta zeinek izen ziren biktimak.

Dena den, lan hori akabatu ondotik, pauso bat gehiago eman behar zen. Hildakoak ez ziren hil meteorito baten ondorioz. Erail zituzten, erailak izan ziren. Biktimario eta hiltzaileak izan ziren. 

Erailgandik haratago joan behar gara, beraz, eta krimen eta hilketa horien arduradun eta errudunak identifikatu behar dira ikerketa-lan hori posible den eta dokumentatu ahal den heinean.

Aipatu dugun bezala, Estatuko probintzi aunitztarako erailen kopurua ezagutzen dira. Hala ere, oraindik argitu behar dira kopuru horien dimensioak. 3.000 hildako adibidez, Nafarroa batean, aunitz izan ziren, edo gutti?. Erriojako 2.000ak edo Zaragozako 6.000 asko dira? 

Objetiboki ez dago zalantzarik, 3.000, 2.000, 6.000 kopuru altuak dira. Baina gure buruari galdetzen ahal diogu: zigortzen ahal zen biztanleriarekin konparatuz, zer proportzioak suposatu ziren 3.000, 2.000, 6.000 hildako horiek?.

Gainera, aipatu behar da ere aspektu horren inguruan eztabaida bat sortu dela, gure ustez zentzugabeko eztabaida: frankismoaren garbiketa politikoa esterminioa izan zen edo ez?. Ikerlari batzuk kritikatu dute beraien ustez bertze ikerlariek defenditu duten haiek izendatzen duten paradigma exterminista. 

Eztabaida horretan ibili direnak ez dira ohartu, edo ez dira ohartu nahi, gizarte bat kontrolatzeko ez dela beharrezkoa intentsitate haundiko bortizkeria garatzea. 

Errepresio murriztu baten bidez lortzen ahal dira ere errepresiogileek lortu nahi dituzten helburuak: etsaiari zigortzea, noski, baina baita ere biztanleriari beldurtzea eta ikaratzea, errepresiogileen alde biztanleria mobilizatzea, talde errepresiogilearen indarra erakustea, errepresiogillen finantzatzioa bermatzea. 

Kalyvas izan da gerra zibiletako bortizkeriaren logikari buruzko aditu haundiena. Bere ikerketa egiaztapen batetik sortu zen: nola Greziako gerra zibilean, edo edozein gerra zibilean, zonaldeka ikusten diren maila errepresibo ezberdinak. 

Kalyvasen arabera, maila errepresiboaren gradazioren giltzarria errepresiogileen borondatean kokatu daiteke. 

Hori dena kontuan hartuz gero, Espainian bertan ezkertiarren kontra garatu zen errepresio frankistaren kasuan geografikoki intensitate errepresibo diferenteak bereizten ahal dira. 

Hori nahiko argi eta garbi ikusten da taula honetan. 

Taulan bost zutabe daude: A Zutabea, hildakoen kopuruekin probintziaka; 

B Zutabea 36ko otsailaren hauteskundeetako Fronte Popularrari boza eman zioten kopuruekin; 

C Zutabea 36ko otsailaren hauteskundeetako Fronte Popularrari boza eman zioten gizonen kopuruekin (erran behar da, zutabe honetako kopuruak ez direla realak, hurbilketa batetik sortzen direla, B Zutabeko datuak zati bi eginez gero, botoak erdika zatitzen zirela gizon eta emakumeen artean hipotesian); 

D Zutabea: Fronte Popularrari boza eman zioten hildakoen portzentaia; 

E Zutabea: Fronte Popularrari boza eman zioten gizonezko hildakoen portzentaia. 

Azpimarratu behar da D eta E Zutabeetako adierazleak edo indikadoreak nahiz eta intentsibitate errepresiboa adierazteko, ditugun datuekin, adierazle onenak izan, ez direla perfektuak: adibidez, botanteak 23 urte baino zaharragoak izan behar ziren eta hildakoen artean badira adin haretako baino gazteagoak. 

Gainera, E Zutabeko datuei dagokionez, hildakoen artean emakumeak izan ziren ere, nahiz eta proportzio oso ttiki batean. Adibidez, Nafarroan fusilatu zituzten emakumeak 40 bat izen ziren, ehuneko bata. 

Dena den, erran dudan bezala, adierazle horiek dira, ditugun datuekin, errepresio frankista ponderatzeko aukera bakarra. Bertzalde, Araba, Gipuzkoa eta Bizkaiko datuak ponderatzeko bertze taula aurkezten dut. 

Ikusten den bezala, zenbait probintzietan hildakoen kopuruak oso altuak izan ziren: Sevillan 12.508, Kordoban 9.579; Badajozen 8.914, Malagan 7.471, Huelvan 6.019, Zaragozan 6.000, Asturiasen 5.952, Granadan 5.500, Toledon 4.657. 

Kopuru absolutu horiek oso adierazgarriak dira eta ezin dira gutxitu. Dena den, probintzi horietan zigortzen ahal zen biztanleria oso altua izan zen ere.

Proportzionalki ez ziren izan kaltetuenak ezkertiar gehiago zituzten probintziak. D eta E Zutabeetako datuak begiratzen baditugu, probintzi kaltetuen artean bi motatako probintziak daude: alde batetik, probintzi ezkertarrienak, noski; baina, bertzalde, eta gainera, kasu batzuetan haiek baino balore altuagoekin, probintzi oso tradizionalak non eskuina oso poteretsua zen eta ezkerrako alderdien pisua oso marjinala: Nafarroa (adierazle horien arabera, lehenengo postuan, 8,2 eta 16,3 baloreekin), Palencia (7,8 eta 15,7), Burgos (6,4 eta 12,8), Valladolid (6,4 eta 12,8), Rioja (5,6 eta 11,2), Zamora (5,5 eta 11,0).

Bertze Taulan Arabako, Bizkaiko, eta Gipuzkoako datuak aurkezten ditut. Zutabe batean agertzen dira hildakoen kopuruak (Arabako kasuan, bi estimazio ematen dira) eta bertze zutabeetan aukera ideologiko bakoitzatik botanteen kopuruak. 

Kontuan hartu behar da Bizkaiko eta Gipuzkoako kasuetan badirela arazo metodologiko batzuk, importanteena eskapatu zen jendearen kopurua. 

Arabako kasuan hildako gehien gehienak ezkertiarrak izan ziren eta kalkulatzen ahal diren proportzioak 100ko 3,6 eta 2,3 baloreen artean kokatzen dira. 

Bizkaiko eta Gipuzkoako kasuetan Fronte Popularreko eta EAJko botanteen kopuruak elkartzen baditugu proportzioak oso ttikiak kalkulatzen dira: Bizkaian 100ko 0,6koa eta Gipuzkoan 1,2koa.

Balore horiek adierazten digutena da frankisten garbiketa politikoaren giltzarria kolpisten krudelkeria eta borondate zigortzailea izan zela. 

Ez dakigu non kokatzen ahal den esterminio bezala kontzeptualitzatzeko garbiketaren maila: baina Nafarroako kasuan 6 ezkertiarretatik bat erail zituzten. Eta probintzi aunitzetan 100ko 10a gainditu zen. Nola kalifikatu, nola izendatu halako tamainako garbiketa politikoa: esterminio, eskarmiento erraldoia?.

Kontuan behar dugu ere, probintzietako datuak erabiliz gero, gure ikusmena baldintzatua dago. Segur aski adinetaz ikertuko bagenu, gure ikusmena aldatuko litzateke. 

Hori frogatzeko, aukeztu behar dut orain dela zortzi urte Sartagudari buruz landu nituen datuak. Sartagudan 1242 biztanle ziren eta 84 izan zen hildakoen kopurua. Fronte Popularreri boza ematen zioten gizonen ehuneko 40a hil zituzten. 

Urrengo taulatan ikusten ahal da zer sarraskia sufritu zuten kohorte batzuek, 25 eta 34 urteen artekoek bereziki (gehienak gainera ezkonduak), eta nola halako adinetako jornaleroak izan ziren kaltetuenak: adin horietako jornaleroen kopuruaren erdia hil zituzten. 

Beraz, probintzi aunitzetan garbiketa politikoa sarraski bat izan zen. Horretaz eztabaidatzea ez dut logikarik ikusten: datuak hor daude eta nahiko argiak dira. 

Nola garatu zen garbiketa politiko hori da garbiketa horren oroimenaren kudeaketaren, nire ustez, bigarren gabezia.

Badira garbiketa politiko horretako aspektu formal batzuk oso importanteak eta oso interesgarriak.

Nafarroako kasuan, adibidez, detenituen kopurua hildakoenak baina askoz altuagoak izan ziren. Iruñako Espetxe Probintzialeko eta Tuterako Zonaldeko kartzelako enkartzelatuen datuen arabera ikusten ahal da lehenengo hilabeetatako detenituen kopuruak oso altuak izan zirela.

1936ko uztailaren azkeneko 13 egunetan 750 preso sartu zituzten Iruñeko Espetxe Probintzialean. Ondorengo hilabeteetan expetxe horretako enkartzelatuen kopurua hauxe izan zen: 336 abuztuan, 131 irailan, 60 urrian, 140 azaroan eta 95 abenduan. 

Tuterako kartzelako kasuan uztailaren azkeneko bi asteetan 301 lagun sartu zituzten, 267 lehenengo 4 egunetan, abuztuan 84, eta urrian 182. Beraz, bi kartzel horietan 1.500 ezkertiar apresatu zituzten kontrolatzeko eta ikaratzeko estrategia bat jarraituz. 

Bertzalde, lehenengo asteetan detenitu horien artean erail zituzten proportzioak oso antzekoak dira bai Iruñan bai Tuteran: 100ko 33,5 Iruñako kasuan eta 100ko 39,5 Tuterakoan. Kasu gehienetan orduko detenituak lehentasunez agertzen ziren kolpistek erabilitako zerrendetan. 

Beraz, datu horietatik ateratzen den ondorioa da errepresioa erabat sistematikoa eta zientifikoa izan zela. Hainbeste atxiloketeekin ezkertiar eta abertzaleak ikaratzea lortu nahi zuten.

Errepresioaren kudeaketa zientifiko horren atzean baziren benetako adituak. Marcelino de Ulibarri, adibidez, Junta Central Carlista de Guerra de Navarrako kide bat zen, erakunde hori sortu zenetik. 

Ez zen oso ezaguna Nafarroan baina Franco eta Molaren lagun haundia zen. 1937ko udaberritik aintzinera frankismoaren errepresioarean teoritzale eta gidaria izan zen. Francok Servicio de Recuperación de Documentoseko eta Oficina de Investigación y Propaganda Anticomunistako burua izendatu zuen. 

Ulibarrik diseinatu zuen frankismoaren etsaien dokumentazioa biltzeko estrategia, gero depuratu eta garbitu behar ziren zerrendak osatzeko. Horrela bildu zen Salamancako Artxiboko dokumentazioa. 

Lehenengo momentuetatik dokumentazio biltze hori martxan paratu zuten bai Nafarroan eta bai Zaragozan, adibidez, eta baita ere, suposatzen ahal da Gipuzkoan. Orain dela gutti aipatu didate bere lanean Ulibarrik jaso zuela Gestapoko agente batzuen laguntza eta babesa.

Kartzeletan bizitza oso latza zen. Testigantza batzuen arabera palizak eta torturak oso normalak ziren lehenengo egunetan. Galo Viergeri sekulako jipoia eman zioten. 

Presoen itxaronaldia zalantza eta ziurgabetasunez betea zegoen. Gau guztietan beldurra eta ikara zabaltzen zen presoen artean kartzelatik ateri behar ziren izenak entzuten zituztenean. Gainera denek bazekiten zer gertatu behar zen eta gertatu zenaren berriak oso arin hedatzen ziren. 

Ejekuzioei dagokionez, normalki erabili den semantika ez da bat ere egokia edo zuzena izan. Kaso gehienetan ez zen fusilamendurik izan, hildakoak ez ziren fusilatuak izan. Ejekuzio gehienak a cañon tocante izan ziren, tiro batez buruan hilzorian zegoena bi besoetatik harrapaturik.

Erriberako herri aunitzetan ezkertiarrek besoko xuri bat eraman behar zuten, herritik landeetara ateritzeko baimena eskatu behar zuten eta etxeetako ateak eta leihoak beti irekitak egon behar ziren. Horrela, herri horiek “cárceles en abierto” bihurtu ziren.

Bertze gabezia, gure ustez, hauxe da: biktimarioen edo hiltzaileen falta orain arte zabaldu den errelatoan. Lehenago erran dugun moduan, biktimak biktimak ziren biktimarioak bazirela.

Dena den, erran behar da gabezi hori justifikatzen ahal dela. Ez da bat ere erraza biktimarioetaz ikertzea falangisten eta karlisten eta Gobernu Zibiletako Delegaciones de Orden Públicoko dokumentuak desagertarazi zirelako. Luis Castro Berrojok aipatzen duen bezala (Heroes y caídos: políticas de la memoria en la España contemporánea) 1977ko udaberrian Secretaria General del Movimientoko dokumentazio guztia erre zen eta baita ere Gobernu Zibiletakoa. Nafarroako kasuan, Nafarroako Artxibo Nagusiko Junta Central carlista de Guerra de Navarrako dokumentazioa erabat espurgatua dago.

Horregatik, historialariak bertze bide eta dokumentazio alternatiboa erabili eta jorratu behar ditu eta hori izan zen nik egin dutena.

Biktimarioen inguruan hiru kontzeptu erabili ditut ardura ezberdinak adierazteko: Erantzuleak, laguntzaileak eta gauzatzaileak edo ejekutoreak. Kontzeptu edo kategoria horiek aipatzen dira espreski Sin Piedad liburuko azpitituluan. 

Lehenengo mailan erantzuleak kokatzen dira. Maila honetan zeunden bai agintari militarrak eta baita ere Erreketeen eta falangisten buruzagiak. 

Egia da orain arte azpimarratu direla Molaren aginduen eta instrukzio erreserbatuen garrantzia. Agindu horiek atze-oihal (telón de fondo) bezala operatzen ziren. 

Baina gero, probintzi bakoitzeko maila eta erritmo errepresiboak gauzatzea erreketeen eta falangisten buruzagien eskuetan zegoen. 

Adibidez, Araba eta Nafarroa artean maila errepresiboari dagokionez izandako aldea bakarrik horrela azaltzen ahal da: Nafarroako kasuan bertako agenteak krudelagoak zirelako, bai Arabako kasuarekin konparatuz eta baita ere bertze Gaztelako probintziekin konparatuz.

Dena den, erreketeen eta falagisteen buruzagiek Molarekin oso harreman ona zuten. Mola bera izan zen Junta Central Carlista de Guerra de Navarrako kideak izendatu zituena. Molaren kolaboratzaile zibilaren importanteena zen Luis Martínez Erro, Jose Martínez Berasainen semea, erakunde horretako lehendakaria. 

Dena den, erreketeen eta falangisten buruzagien papera aipatzen dugunean ezin dugu ahantzi buruzagi horien artean ikusten dela Nafarroako eliteetako ordezkarien presentzia. 

Junta Central de Guerra Carlista de Navarrako kideen artean Nafarroako eliteetako kide importanteak zeunden: José Martínez Berasain, Javier Martínez de Morentin, Víctor Eusa. Esteban Ezcurra, karlisten errepresioa ardura zuzena elite horietako kidea zen ere. 

Hori ere gertatzen zen falangisten kasuan: Falangeko Jefe probintziala irailatik aintzinera Daniel Arraiza Goñi zen. Lucio Arrieta Iruñako Jefe Local izan zen 1936ko iraila arte eta baita ere 1937ko urtarrilatik apirila arte. Gainera, Luzio Arrieta Irailatik Urtarrila arte Gipuzkoako Jefe Provinciala izan zen. Francisco Uranga Falangeko Jefe de Investigación y Vigilancia izan zen 1936ko udan eta udazkenan eta 1937 lehenengo hilabeteetan Falangeko Idazkari probintziala. 

Beraz, izandako garbiketa politikoari dagokionez karlisten eta falangisten buruzagien ardurak eta Nafarroako eliteen ardurak nahasten dira nolabait. 

Bigarren maila batean, “bertzeak hiltzeko prest” zirenak, “Heriotza eskuadroiak osatu zituztenak. Eskuadroi falangisten importanteenak: Iruñeko Aguila, Tuterako Escuadra Negra, Berbinzanako txatoaren taldea. Erreketeen aldetik, orain arte aipatu ez den unitate bat: el Tercio Móvil, Esteban Ezcurra, Benito Santesteban eta Vicente Munarrizek, zuzendu zuten unitatea, Eskolapioetan kokatua. Dena den, garrantzi guttigoko bertze eskuadroiak ere izan ziren.

Falangistak eta erreketeen buruzagiak eta eskuadroiak Nafarroatik kanpo ibili ziren ere. Lucio Arrieta Falangeren errepresioa zuzentzen aritu zen Donostian. Benito Santesteban eta Vicente Munarriz, Bizkaian eta bertze tokietan. Benito Santestebanek Marino Aierrari aipatu zion milaka pertsona hil zituela Nafarroan, Bizkaian, Santanderren… Tercio Movil ibili zen Donostian. Gabarainen arabera Donostiko Falange Txeketan torturatzaile nafarrak zeunden.

Azken mailan, laguntzaile anonimo haiek guztiak”. Altxamenduaren ondotik, bizilagunaren aurka egiteko prest agertu ziren haiek. 

Herritarr arrunt aunitz eta boluntario errekete eta falangista anitzek parte harte zuten errepresio lanetan: batidetan, miaketetan, atxiloketetan, salaketetan, zaindari gisako lanetan, eta baita ere hilketetean. 

Testigantza pilo bat bildu ditut laguntzaile anonimo horiei buruz. Bertze fitxero batean aurkezten dut testigantza horien sorta bat.

Partehartze hori herritarren brutalizazio prozesu baten ondorioz azal daiteke. Prozesu hori Erriberako herri ezkertarrienak kontrolatu zirenean hasi zen. 

Erreketeen eta falangisten buruzagiek eta kolpisteen aldeko prentsa eta apaizek inolako gupidarik merezitzen zuten pertsonak aurkezten zituzten Errepublikaren alde kokatu zirenak. 

Eta ideologizazio lan hori betez gero, taldeko kohesio-erritualak garatu zituzten: batidak, escarnioak, rapadoak, prozesioak, fronteetan erorien omenezko hiletak, fusilamendu publikoak. 

Kolpisten buruzagiek jende aunitz eskuak odolez zikintzea lortu nahi zuten eta herritar arrunt aunitz estrategia horretan erori ziren. 

Pedro Ezkurdia oso ongi azaldu zuen estrategia “en cascada” horrekin lortu nahi zutena: “Los militares necesitaban asegurar la cooperación de falange y requeté y, para ello, lo mejor era que éstos se manchasen bien las manos de sangre. De fracasar el alzamiento, los militares iban al piquete de fusilamiento, los requetés a su casa”.

Kolaboratzaile anonimoen maila oso importantea da. Hor dago giltzarria azaltzeko nola hedatu zen frankismoaren sostengua. Isiltasuna ere, omertá bezalakoa, horrela lortu zen. Hainbertze jendek zikindu zituen eskuak odolez gero, isiltasuna eta ahaztura bermatu zituzten. 

Isiltasuneko harresi bat eraiki zuten horrela, epe luzera kolpisten impunitatea bermatzeko. Bertee bi elementuekin itxi zen zirkulua. 

Alde batetik, dokumentazio inkriminatzaile guztia desagertarazi zuten. 

Bertze aldetik, hildakoen senideei mehatsatu zituzten ikaratzeko eta isilaratzeko. 

Horrela, testigantzarik gabe, dokumentaziorik gabe, historiadoreen lana oztopo nahi zuten. Eta oroimenarik gabe, errelato histokorik gabe, erabat ezinezkoa zen inolako prozedimendu judizialik bultzatzea. 

Orain arte aipatu diren elementu guzti horietaz gain, Frankismo eta Transizioaren zehar bertze batzuk sortu ziren. Transizioko alderdi importanteenek isiltasuneko itun bat itxi zuten gauza horietaz ez solasteko. 

Nahiz eta salbuespen batzuk izan, Itun hori errespetatatu zen orain dela 16 urte arte bai politika arloan eta baita ere ikerketa historiografiko arloan. 

Bistan dago, isiltasuneko itun horrek ahanztura, erlatibismo eta negazionismoaren alde jo duela.

Dena den, gizarteak ere bere papera bete du ahanzturako prozesua horretan. 

Gainera, ahanzturako prozesu batzuk izan dira. 

Ez da azaldu behar nolako izan den erabateko ahanzturako prozesuaren aldekoen joera.

Baina ahanztura partziala izan da baita ere, errandako gabeziak asumitzen zena. 

Nafarroako kasuan gizarteko zati haundi batek ez du inolako arazorik Falangeko basatikeriak aipatzen diren bakoitzean. 

Arazo gehiago sortzen dira erreketeen partehartzea aipatzen denean. 

Oso hedatua dago Nafarroan oso goizetik carlistek zabaldu zuten autoindultoko errelatoa. Eta oraindik eritzi publikoa harritzen da erreketeeen ardurak azpimarratzen baditugu. 

Karlisten negazionismoa oraindik harro erakusten da prentsan: hor daude Caidoseko Monumentuaren edo Lizarrako Carlismoaren Museoaren adibideak.

Eta karlisten gezurrak desmontzatzeko, gaur eguneko alderdi ezkertiarrak eta abertzaleak ez dira gogoz erakusten, karlismotik hainbeste botanteak heldu zaizkien neurrian.

Karlisten paperaz oraindik sekulako bertigoa baldin bada, zer erran kolaboratzaile anonimoei dagokionez? 

Inorreri ez litzaioke gustatuko bere aitaren izena agertzea hiltzaile edo kolaboratzaileen artean. 

Orain dela bizpahiru hilabeteetatik, Internet ikusten ahal diren Nafar konbatienteeen fitxetako erreferentziak, eta horrek ezkerreko jendearen kexak eragin ditu. 

Tabu politikoak, tabu sozialak, daude, azken finean, aipatu ditugun gabezi horien gibelean.

Akabatzeko, aipatu nahi dut nire ikuspuntu integralaren sustraia, nola burura etorri zitzaidan nire proiektuaren beharra. 

Dena zegoen Iparraldean erbestean zeunden errepublicanoen guttun batean. 1947 urtean David Jaime errepublikarrak azpimarratu zuen justizia restauratiba bat implementatzeko gertatu zenaren osoko errelato baten beharra:

“Queríamos recoger, ordenar, clasificar y archivar aquí todo lo que pudiese ser útil el día de mañana, como el número de nuestros muertos, y a ser posible con las circunstancias, lugar, etc. de los fusilamientos y todos los datos esenciales para estudiar cómo podremos testimoniarles nuestro reconocimiento a su sacrificio. De todos nuestros atropellados. De los que fueron obligados a ingresar en las filas franquistas y dieron su vida. De los quebrantos ocasionados a los nuestros. De los asesinos facciosos, no sólo de los autores materiales, sino de los inductores, y de los que, sin una intervención directa, los reían complacidos. Una relación por cada pueblo con el historial de la actuación de los componentes de la junta de guerra, curas, secretarios, jueces, alcaldes, etc etc. De los que se han aprovechado de la desgracia acumulando riquezas y beneficios y de todo cuanto merezca tenerlo presente para utilizarlo en su día”.

  TAULA 1:













A B C D E
NAVARRA 2857 34967 17483 8,2 16,3
PALENCIA 1958 24937 12468 7,8 15,7
HUELVA 6019 79667 39833 7,5 15,1
SEVILLA 12507 174300 87150 7,1 14,3
BURGOS 2500 39033 19516 6,4 12,8
VALLADOLID 3000 46890 23445 6,4 12,8
GIRONA 519 82566 41283 6,3 12,6
CÓRDOBA 9579 158011 79005 6 12,1
TOLEDO 4687 80684 40342 5,8 11,6
ALICANTE 742 131274 65637 5,6 11,3
RIOJA 2000 35729 17864 5,6 11,2
GRANADA 5500 100013 50006 5,5 11
ZAMORA 2000 35985 17992 5,5 11
ZARAGOZA 6000 111200 55600 5,4 10,8
BADAJOZ 8914 168411 84205 5,3 10,6
MÁLAGA 7471 154000 77000 4,8 9,6
BALEARES 2300 54413 27206 4,2 8,4
CANTABRIA 2535 61250 30625 4,1 8,2
LEÓN 3000 72985 36492 4,1 8,2
CANARIAS 2600 69431 34715 3,7 7,5
CEUTA-MELILLA 768 20800 10400 3,7 7,4
ASTURIAS 5952 171241 85620 3,4 6,9
CÁDIZ 3071 98437 49218 3,1 6,2
HUESCA 1492 52566 26283 2,8 5,6
TERUEL 1031 38285 19142 2,6 5,3
AVILA 1000 43226 21613 2,3 4,6
JAÉN 2879 138340 69170 2,1 4,2
CASTELLÓN 1052 55511 27755 1,8 3,6
SALAMANCA 1000 54011 27005 1,8 3,6
CÁCERES 1680 98514 49257 1,7 3,4
SEGOVIA 360 25214 12607 1,4 2,8
SORIA 300 21236 10618 1,4 2,8
VALENCIA 3128 225000 112500 1,4 2,8
LLEIDA 750 70142 35071 1 2,1
TARRAGONA 703 93647 46823 0,7 1,4
ALMERIA 373 68117 34058 0,5 1,1
BARCELONA 1716 458000 229000 0,3 0,7














TAULA 2:  













ASESIN FP PNV BD

ARABA 350/223 9525 8681 16020

BIZKAIA 959 80108 71945 55001

GIPUZKOA 1100 41193 45088 45153






















TAULA CUADRO 3: SARTAGUDA 1936. ASESINADOS POR EDADES Y ESTADO CIVIL




















SOLT.
TOT.
SOLT.
ASES.
CAS-
VIUD.
TOT.
CAS-
VIUD.
ASES.
HOM.
TOT.
HOM.
ASES.
15-19 70 8 0 0 70 8
20-24 65 11 3 1 68 12
25-29 18 6 43 19 61 25
30-34 8 1 43 24 51 25
35-39 4 2 43 9 47 11
40-44 1 0 28 6 29 6
45-49 3 0 23 3 26 3
50-54 1 0 31 3 32 3
55-59 1 0 27 0 28 0







TAULA 4: SARTAGUDA 1936. JORNALEROS ASESINADOS POR EDADES.




















JORN.
TOT.
JORN.
ASES.
PORC.


15-19 45 4 8,8


20-24 49 9 18,4


25-29 40 20 50


30-34 30 15 50


35-39 22 8 36,4


40-44 11 2 18,2


45-49 9 1 11,1


50-54 3 0 0


55-59 5 0 0