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domingo, 23 de septiembre de 2018

NUEVAS PRUEBAS SOBRE EL CARÁCTER IDEOLÓGICO DEL CRIMEN DE GAZTELU Y SOBRE LA PROBIDAD DE TOMÁS ALCAINE EXPÓSITO.


A causa de diversas razones que ya hemos apuntado en nuestros libros, la gestión de la limpieza política registrada en Navarra en 1936-1937 tanto desde el plano institucional como desde los planos memorialístico e historiográfico se ha caracterizado en gran medida, y salvo algunas excepciones, por la extensión de la omertá, de la ley del silencio, en cuanto a las formas como se desarrolló y en cuanto a sus agentes.

De forma llamativa, esa omertá solamente se ha predicado en relación con los bárbaros asesinatos de Juana Josefa Goñi Sagardía y de sus seis hijos en Gaztelu a finales de agosto de 1936 tras haber sido expulsados del lugar quince días antes por la mayoría de los vecinos. Unos asesinatos ciertamente icónicos tras recuperarse finalmente sus restos por un equipo de la Sociedad de Ciencias Aranzadi en octubre de 2016 en la sima de Legarrea a donde los cadáveres fueron arrojados, y evidenciarse así la verosimilitud de los rumores difundidos desde el mismo momento de los hechos. Desde siempre, pero sobre todo en las últimas décadas, ese crimen había ejemplificado la vigencia de un código de silencio en el seno de una comunidad pequeña, de un centenar de habitantes tan solo, hasta el punto de aparecer como el culmen del horror de la violencia en la retaguardia de la guerra en el interior de Navarra. En nuestro último libro (Muertes Oscuras. Contrabandistas, Redes de Evasión y Asesinatos Políticos en el País del Bidasoa 1936, publicado en 2017) aportamos suficientes informaciones sobre el trasfondo de dicha omertá en relación con dicho crimen. Siendo su raíz ideológico-política a causa de las relaciones familiares y sociales de Pedro Sagardía con los republicanos y ugetistas de la zona y pudiendo insertarse en la cadena de asesinatos políticos, y de otros acontecimientos de naturaleza represiva, que tuvieron lugar en la zona aquellos mismos meses, así como meses después, el aparente misterio del mismo tendría que ver con el afán de ocultamiento de sus responsables últimos en un escenario muy complejo en el que, por la existencia de redes de contrabando importante que alimentaban redes de evasión y de otros géneros, se entrecruzaban intereses variados. La investigación que durante años hice del mismo acredita que las informaciones del sumario que se incoó sobre el mismo, una fuente ciertamente amañada, debían de ser forzosamente complementadas por el repaso exhaustivo en archivos de todo tipo ya que los relatos de los testigos o inculpados presentes en él, así como la actitud de los jueces y abogados, están afectados por sesgos ligados al afán de encubrimiento y a las dobles intenciones. Tal y como dice Kalyvas, el máximo experto en la violencia política en la retaguardia de las guerras civiles, en asuntos como el referido el investigador no puede limitarse a las informaciones del sumario sin profundizar en sus limitaciones ni en las razones de estas y sin complementarlas con todos los datos relativos a la persecución de desafectos en el entorno y a la personalidad de los perseguidores y de los inductores. Semejantes crímenes no pueden ser interpretados solamente como resultado: hay que verlos como proceso. Menos todavía se pueden contemplar como resultado de una locura colectiva ya que entonces se les despoja “de todo significado que vaya más allá de su finalidad”, se contemplan solamente los efectos y no las causas, sólo se constata condena en vez de explicación. 

No obstante, a pesar de los indicios acumulados en nuestra investigación, una nueva omertá se ha añadido a la tradicional en los últimos tiempos, sin que puedan vislumbrase adecuadamente las razones. A pesar de los muchos miles de euros gastados por el Gobierno de Navarra en su programa de exhumaciones en el rescate de los restos de Juana Josefa Goñi y de sus hijos, estos están ausentes en el listado oficial de víctimas de la limpieza política registrada en Navarra, cuando estaban presentes en los listados no oficiales anteriores. A fecha de principios de septiembre de 2018 siguen sin figurar en la Base de Datos del Fondo Documental de la Memoria Histórica en Navarra, elaborado por investigadores del Departamento de Geografía e Historia de la UPNA. Lo más curioso es que hace algunos años estaban ciertamente presentes en esa base de datos. Con lo que están excluídas del estatus de víctimas de la brutal limpieza política impulsada por requetés, falangistas y autoridades militares en 1936-1937 y que se llevó por delante en nuestra tierra a más de tres millares de simpatizantes de fuerzas opuestas a ellos, esencialmente izquierdistas.

En los últimos meses he recogido más pruebas en apoyo de mi lectura del asunto: la más contundente el homenaje que se le hizo a Tomás Alcaine en Lesaka en 1932 como ejemplo de militancia republicana en un pueblo pequeño de la Montaña y que recogió la prensa. El periódico republicano Democracia publicaba un reportaje el 7 de junio de 1932 sobre la inauguración de un centro republicano en Lesaka. Asistieron comisiones de Bera, Etxalar, “de Elizondo, de Santesteban, de Legasa” y también de Irún, Hondarribia, Lezo, Pasaia, Rentería y San Sebastián. Intervino entre otros Nicolás Guerendiain, el que sería alcalde de Irun durante la República y posteriormente fusilado en 1936, y Ramón Bengaray, cabeza de lista del Frente Popular Navarro en las elecciones de febrero de 1936 y también asesinado en agosto de aquel año. Se decía que “como detalle bien elocuente de que las ideas republicanas se van abriendo paso a marchas forzadas por la región montañesa, debemos consignar que de pueblo tan distante como Legasa (valle de Bertizarana) acudieron dos ancianos, los señores Segundo Leiva y Tomás Alcaine, septuagenarios ambos, pero con un entusiasmo y un fervor republicano, verdaderamente aleccionadores y confortadores”. Con anterioridad, el 24 de mayo de 1932 el mismo periódico publicaría otra prueba del ideario de Alcaine al figurar, donando una peseta, en la suscripción pro víctimas de los sucesos del 17 de abril de aquel año que, como se recordará, fueron resultado de las provocaciones de los jóvenes carlistas, saldándose con que se saldaron con la muerte por disparos de pistola de Saturnino Bandrés, de 22 años, afiliado al PSOE y a la UGT, empleado de El Secretariado Navarro; de Julián Velasco Arzabala, de 18 años y también ugetista; y de José Luis Pérez Lozano, jaimista, también de 18 años. Asimismo resultaron heridas graves otras personas como Andrés Munárriz, Eusebio Lazcano y Ezequiel Soto, este por una paliza porque le confundieron con el autor de los disparos. el asesinato de dos izquierdistas y de un jaimista. Junto con Alcaine, también aparecían en la lista un republicano radical socialista de Santesteban y un un republicano a secas de la misma localidad, ambos con tres pesetas. En otras listas de donantes constaban nombres de personas que también serían fusiladas en 1936.

El papel de Alcaine fue fundamental a la hora de la activación del sumario por el crimen de Gaztelu, el único sumario incoado por desapariciones sucedidas en aquellos años. En septiembre de 1937 Pedro Sagardía comunicó al Juzgado de Primera Instrucción de Pamplona que un amigo suyo, albañil y residente en Pamplona, llamado Mariano Rodríguez, le había dicho que el citado Alcaine le había dicho que la familia Sagardía «estaba echada el año pasado por gente de Gaztelu a la sima llamada de Legarrea, a la que la habían aproximado por medio de amenaza de fuego por detrás». Estas afirmaciones habrían sido repetidas ante Santiago Elizalde, dueño de una tienda en la calle Campana de Pamplona, y habrían sido corroboradas por el tal Elizalde ante el mismo Pedro Sagardía. También habían sido testigos de aquellas palabras otros vecinos de Legasa. 

Rodriguez Zubiría y Alcaine refrendarían sus testimonios ante el juez. Alcaine señalaría que «se decía por el pueblo de Legasa que la mujer y los hijos habían sido arrojados a la sima de Legarrea a la que les habían llevado empujándoles con fuego». Otros vecinos de Legasa apuntarían en la misma dirección, así como la hermana del viudo, residente en Oitz. 

Las aportaciones concertadas de Mariano Rodríguez Zubiría y de Tomás Alcaine iban más allá de la denuncia original realizada por Pedro Sagardía en agosto de 1937. Esta hablaba de la expulsión y de la desaparición de sus familiares, insinuando su asesinato. Aquellas se hacían eco del carácter generalizado de los rumores y ponían ya el foco en la sima a la que la mujer de aquel y sus hijos habrían sido arrojados, obviamente después de ser asesinados.

Tal y como comentamos en el libro Muertes Oscuras las declaraciones de Rodriguez Zubiría y de Alcaine estaban ligadas con su posicionamiento político. El de Alcaine ya ha quedado reseñado. En cuanto a Mariano Rodríguez Zubiría, nacido en la localidad de Eltzaburu en el valle de Ultzama, con 54 años en el padrón de Pamplona de 1940 y de profesión albañil, vivía efectivamente en 1937 en la capital, en el número 3 de la calle Eslava para mayor concreción. Pero su mujer era Guadalupe Vera Jaunarena, precisamente la hermana de la esposa de Miguel Taberna Crespo, uno de los principales republicanos doneztebarras, junto con su hermano Liborio, de cuyo compromiso político ya hablamos en el citado libro. Rodríguez Zubiría y su familia residieron ininterrumpidamente en Doneztebe hasta 1935. En las elecciones municipales de abril de 1933 Rodríguez Zubiría recibió cuatro votos, al igual que otros republicanos y ugetistas que no formaban parte de la candidatura izquierdista, por lo que se puede pensar que estaba alineado con ese sector ideológico del pueblo. Mariano Rodríguez, al igual que su mujer, eran perfectos conocedores desde el primer momento de los rumores en torno al destino de Juana Josefa Goñi y de sus hijos por cuanto su cuñado Miguel Taberna Crespo era el dueño de la casa en la que vivían en Gaztelu el matrimonio Sagardía-Goñi.

Según los libros de la Inclusa Tomás Alcaine nació el 20 de abril de 1856 en aquella institución y fue dado para criar a una nodriza de Saldías. Aparece residiendo en Legasa al menos desde el padrón de 1880, casado con la zubietarra Catalina Urriza Saldías, mudando de domicilio a lo largo del tiempo, tal y como era habitual entre los maisterrak o arrendatarios. De oficio tejedor, en 1935 residía en la casa situada en la calle Santa Catalina 34 junto con su esposa y sus cuatro hijos solteros y un nieto. 

Hay motivos para pensar que Tomás Alcaine y Pedro Sagardia compartían la categoría antropológica de «xelebre», concepto acuñado por Julio Caro Baroja para aquellas personas del mundo rural vasco sostenedoras de posiciones heterodoxas respecto a temas como la religión, la política o la costumbre desde una perspectiva irónica, sujetos aficionados a cultivar la paradoja y a propagar ocurrencias y comentarios opuestos a la moral tradicional. Tomás Alcaine tuvo varios incidentes entre 1913 y 1916 con el alcalde de Legasa, Eusebio Babace Urrestarazu. En 1913 este le acusó, sin éxito, de la explosión de un cartucho de dinamita enfrente de su casa porque le había visto por las inmediaciones «en actitud poco tranquila» y «gritando Viva la bandera española» junto con otros dos, Francisco Antonio Mendiola y Antonio Hualde, y porque los tres habían sido multados hacía poco por infringir las ordenanzas o por blasfemar. En 1916 Alcaine había sido condenado a vivir desterrado a más de veinticinco kilómetros del pueblo durante varios meses en un proceso por injurias, en el que también había intervenido el bertsolari Txirrita con unos bertsos que se imprimieron y circularon por la zona y en el que el denunciante había sido el mismo Eusebio Babace, todavía alcalde de Legasa, tal y como ha señalado Mikel Taberna en un artículo reciente en la revista Bertsolari, indicando asimismo comentarios sobre el republicanismo de Alcaine. De forma llamativa, Tomás Alcaine iría a residir en Pamplona por efecto de aquella condena de 1916 justamente en el domicilio en el que más de dos décadas después entraría a vivir Pedro Sagardía. El domicilio radicado en Santo Andía 12, en el que se integraría Alcaine, estaba formado por Gregorio Prat Martínez (nacido en Cadreita, 56 años en 1917), su mujer Amelia Suescun Rodríguez (nacida en Larraga, 52 años) y sus hijos Rufino, Manuel y Alejandro Prat Suescun de diecisiete, seis y tres. Era el mismo (solo que con el cambio de nombre de la calle hecho en 1936-1937, que unía bajo el nombre de Recoletas, las calles de Santo Andía, Virgen de la O y Recoletas, y adecuado a la nueva numeración) que acogería a Pedro Sagardía y que, como se recordará, se componía del último de los hijos mencionados con su mujer, su madre, varios hijos y algunos huéspedes. De esa circunstancia se desprende la amistad previa de Alcaine con Sagardía, y también se infiere la existencia de pautas comunes entre ambos como el que compartieran elementos arquetípicos de aquel referido carácter de «xelebre», o como su querencia por el ámbito urbano pamplonés, y más en concreto de su parte vieja, a la hora de elegir ámbito de transterramiento.

Antes de concluir, creo necesario referir que Tomás Alcaine residía en la siguiente casa de la calle Santa Catalina en la que vivían los Miquelarena Inda, familiares del que suscribe estas líneas (aquel, como ha quedado dicho en el número 34, y estos últimos en el número 32). Estaban fuertemente ligados con la potentísima red de contrabandistas de Agustín Arrieta a través de Fernando Inda Irigoyen, hermano de la madre de los Miquelarena Inda y uno de los contados vecinos de Gaztelu que no participó en la expulsión de Juana Josefa Goñi y de sus hijos y que sería detenido en noviembre de 1936 junto con Timoteo Plaza, el principal responsable de la posteriormente conocida como red Alava y que, en rigor, había empezado a funcionar desde las semanas posteriores al golpe de estado. Por otra parte, pueden advertirse ecos de la actitud de Alcaine en las posturas de denuncia que una miembro de la citada familia, María Luz Miquelarena Inda, protagonizaría en contra de los agentes represores requetés del valle de Bertizarana, tanto en 1937 y 1938 como años más tarde, en 1952, y que le llevarían a pleitear en los tribunales pamploneses e incluso en el Tribunal Supremo, tal y como narramos en el libro mencionado. Los procesos referidos incoados a partir de denuncias de María Luz Miquelarena, y en los cuales contó con el apoyo de gente de mucho peso político en Bertizarana e involucrada en redes de contrabando importantes como el beratarra afincado en Narbarte Modesto Liquiniano, constituyen una excepción en el contexto de la época , tanto por las causas como por el contexto en el que se situaron. 

Regresando a Tomás Alcaine, resulta humillante que los esfuerzos de aquellos republicanos y ugetistas de la Montaña cantábrica, numéricamente marginales, para esclarecer aquellos bárbaros asesinatos de Juana Josefa Goñi y de sus hijos (así como otros acaecidos en la zona), y que son una prueba de la probidad del comportamiento de aquellos, no se vean correspondidos por el reconocimiento de aquellos asesinados como víctimas de la violencia política en la base de datos correspondiente.

domingo, 8 de octubre de 2017

LOS TRES FUSILADOS JELTZALES DE ITUREN: MEMORIA Y OLVIDO.




La atención en relación con la limpieza política desarrollada por el bando golpista en el país del Bidasoa se ha centrado en los icónicos asesinatos de Juana Josefa Goñi y de sus seis hijos en Gaztelu, posteriormente arrojados a una sima. En nuestro último libro (Muertes oscuras. Contrabandistas, redes de evasión y asesinatos políticos en el país del Bidasoa, 1936) hemos subrayado que fueron provocados por motivos políticos, ya que el cabeza de dicha familia sería un izquierdista supuestamente involucrado en el paso de fugitivos a Iparralde. También hemos recalcado la responsabilidad de los requetés, únicos agentes represores en el entorno, así como la existencia de otros hechos represivos y asesinatos que en la misma zona conformada por Bertizarana y por los municipios de Malda Erreka afectaron a izquierdistas y a abertzales en el mismo verano de 1936, en las mismas fechas en que se sustanciaba el trágico destino de la familia gazteluarra, así como en los meses y años posteriores.

En ese ámbito geográfico la derecha, en su integridad carlista, consiguió cómodas mayorías en las elecciones de la época republicana: el 68 por ciento de los votos en noviembre de 1933 y el 78 en febrero de 1936. El PNV bajó del 28 al 18 por ciento entre ambas fechas. Los republicanos y socialistas eran marginales, por debajo del 5 por ciento. Los pueblos más nacionalistas eran Bertizarana, Ituren y Zubieta.

A pesar de ese predominio aplastante de la derecha españolista, en julio de 1936 la zona, en comparación con las demás comarcas navarras, mostró un comportamiento absolutamente abúlico en relación con el apoyo al golpe de Estado. Aunque a lo largo de los tres años hubo 775 hombres que marcharon al frente, en la mayoría de los pueblos apenas hubo voluntarios en los primeros días. El 25 de julio serían detenidos dos ugetistas de Narbarte, Florentino Zozaya y Martín Goñi, el primero concejal en 1933: encarcelados en la Prisión Provincial de Pamplona serían asesinados en Gazólaz en marzo de 1937. Aquel mismo día serían encarcelados en la cárcel municipal de Doneztebe seis ugetistas y republicanos del pueblo (dos de ellos concejales socialistas, uno cuñado de Juana Josefa Goñi) que estarían allí recluidos hasta enero de 1937, librándose de milagro de ser asesinados por un escuadrón de la muerte. El 3 de agosto serían destituidos los cinco concejales nacionalistas de Bertizarana, así como uno de los dos médicos, el peneuvista Julio Oteiza. El 15 de agosto serían expulsados de Gaztelu Juana Josefa Goñi y sus hijos, siendo asesinados en el monte a fin de mes. El 28 de agosto sería destituida la maestra izquierdista de Doneztebe Micaela Santamaría como consecuencia de una delirante carta-denuncia del 24 del veterinario, Cándido Albistur, a su cuñado Eladio Esparza, secretario de la Junta Superior de Educación. En agosto, como veremos, fueron destituidos el médico, el depositario y el secretario de Ituren: los dos primeros serían encarcelados y ejecutados con un tercero por su militancia abertzale. Otras personas también corrieron peligro, entre ellas un significado peneuvista de Narbarte y un ugetista de la misma localidad, salvándose por la mediación de un jauntxo de la localidad y por su alistamiento como voluntarios requetés a mediados de agosto. Con posterioridad a septiembre de 1936, hubo más asesinatos y hechos represivos, tal y como puede verse en el libro citado.

Esos hechos represivos fueron motivados por la inflexible voluntad punitiva de los requetés, única fuerza paramilitar consolidada en la zona, y por su afán de aumentar el nivel de control sobre el territorio para incrementar el nivel de la colaboración civil en un ámbito geográfico caracterizado por la abulia ideológica y con un alto interés estratégico a causa del factor de la frontera colindante.

Centrándonos en el caso de los tres abertzales iturendarras, los tres residían en el barrio de Aurtitz. Tras su destitución el 14 de agosto, el médico Pedro Gorostidi Imaz fue encarcelado en Bera el 26 de agosto. Allí también quedarían privados de libertad a partir del día 31 el depositario municipal, Miguel Hualde Gorosterrazu, y el joven Juan Bautista Iriarte Azpíroz.

Pedro María Gorostidi, nacido en San Sebastián en 1896, tenía entonces 40 años. Médico de Ituren desde 1927, en 1930 se casó con Bittori Urrotz Zubizarreta, hija esta del anterior médico de la localidad. Con anterioridad, Gorostidi fue médico titular de Lesaka, ejerciendo tal cargo entre febrero de 1922 y finales de 1925, fecha esta última en que dimitió por desavenencias con el otro médico, Diego Olaechea, y a pesar del apoyo recibido de la mayoría de la junta local de Sanidad. La mujer del médico lesakarra Olaechea era pariente de Cándido Albistur.

Gorostidi fue miembro del Napar Buru Batzar del PNV en 1933-1934. Junto con su mujer desplegaron una intensísima actividad política y cultural, impulsando la constitución de varias juntas locales jeltzales en la zona de Malda Erreka y aledaños. Su labor tuvo efectos electorales notorios. Gorostidi y su esposa trabajaron arduamente no solo en la divulgación del ideario y en la ampliación del electorado jeltzale, sino también en la del sindicalismo abertzale. En mayo de 1932, según narraban los periódicos nacionalistas Euzkadi y El Día, el matrimonio se comprometió a donar 15.000 pesetas anuales a Solidaridad de Obreros Vascos, sindicato del que también eran militantes. Con todo, el afecto de la población hacia Gorostidi trascendía ideologías, siendo venerado casi como un santo por su talla humana y su generosidad en su quehacer profesional.

Miguel Hualde, de 32 años y soltero, vivía con su madre viuda. De profesión comerciante, ejercía de depositario en el Ayuntamiento. Juan Bautista Iriarte, de 26 años y soltero, residía con su madre viuda y tres hermanos más jóvenes. Maestro que había terminado sus estudios hacía poco tiempo, había ejercido únicamente en Arraitz. En el padrón de 1935 residía en la misma casa en la que vivía Pedro Gorostidi, en otra vivienda.

Los tres iturendarras coincidirían en el depósito municipal de los bajos del Ayuntamiento de Bera con ugetistas beratarras y con izquierdistas guipuzcoanos. Fueron encarcelados en Bera porque el depósito municipal de Doneztebe estaba saturado. No fueron enviados, como era lo habitual, a los diversos centros de detención de Pamplona (Prisión Provincial, Fuerte de San Cristóbal y Escolapios) porque los requetés temían que en la capital hubieran podido encontrar valedores, como sucedió con el secretario de Ituren Benedicto Vicente, también destituido el 14 de agosto, pero que consiguió ser repuesto en el cargo tras negar su nacionalismo ante la Junta Central Carlista de Guerra de Navarra y por las gestiones del abogado tradicionalista Joaquín Urisarri, muy ligado a aquel pueblo.

En Bera los tres detenidos quedaron a expensas de la Comandancia Militar del Bidasoa, radicada hasta la toma de Irun en aquella localidad y mandada hasta el 2 de septiembre por Ladislao Visier y desde aquel día por Julián Troncoso. Finalmente, fueron fusilados el día 28 de septiembre en un pinar cercano al puente de Lesaka, pero en término de Etxalar, a 300 metros del kilómetro 72 de la carretera Irun-Pamplona, entre el río Bidasoa y la carretera. Unos años más tarde los cuerpos de los tres serían exhumados y enterrados en el cementerio de Ituren a iniciativa de Bittori Urrotz.

En la suerte de los tres abertzales iturendarras confluyó la voluntad de castigo de los requetés del entorno y de la Junta Central Carlista de Guerra de Navarra. Diversas fuentes y testimonios indican que habrían sido objeto del ánimo denunciador de los requetés del mismo Ituren, como el párroco Faustino Arbizu y sus sobrinos Leopoldo y Francisco Tena, estos dos últimos responsables sucesivos del Requeté local. Francisco Tena ordenó a los peneuvistas del pueblo disolver la Junta Municipal el 5 de septiembre y adherirse incondicionalmente al Movimiento Salvador de España para toda clase de servicios. Anteriormente, alguno de ellos, seguramente Leopoldo, había polemizado duramente con Pedro Gorostidi en febrero y marzo de 1935 en Diario de Navarra y en La Voz de Navarra sobre las estrategias políticas peneuvistas. Los dos hermanos Tena estuvieron la mayor parte de la guerra en retaguardia, siendo mandos relevantes (de los poquísimos de la zona) del destacamento del Tercio Roncesvalles radicado en Elizondo y dedicado a la vigilancia de la frontera hasta marzo de 1938. Años más tarde, Leopoldo sería condenado por el Tribunal Supremo por un asunto ciertamente turbio de índole sexual.

El destino de los tres jelkides iturendarras quedó cerrado, al igual que sucedió con el de Fortunato de Agirre, alcalde de Estella, tras la petición de duro castigo al nacionalismo solicitado por la Junta Central Carlista de Guerra de Navarra el 24 de septiembre a la Junta de Defensa Nacional de Burgos.

Igual que sucedió con los asesinatos de Juana Josefa Goñi y de sus hijos, sobre los que los rumores se expandieron con rapidez por la comarca, los asesinatos de los tres abertzales iturendarras conmocionaron profundamente a los habitantes de la misma. Esa conmoción nos fue transmitida a los de nuestra generación, acompañada siempre de comentarios que subrayaban su carácter inexplicable. Llama la atención la ausencia de actos recordatorios en memoria de estos tres asesinados abertzales, así como el olvido para con la mayoría de los demás asesinados por motivaciones políticas de la zona durante aquellos años.

miércoles, 30 de agosto de 2017

ASESINATOS POLÍTICOS EN GAZTELU Y EN EL PAÍS DEL BIDASOA.




Repetidas veces me he referido a las deficiencias de la gestión de la memoria de la limpieza política desarrollada en Navarra por el bando golpista. He insistido en la ausencia de un relato íntegro de lo sucedido que, por un lado, pondere adecuadamente sus dimensiones y aspectos formales y que, por otro, vaya más allá de las víctimas, abarcando también a los victimarios. 

Esas deficiencias también son predicables a la gestión de la memoria de los bárbaros asesinatos de Juana Josefa Goñi Sagardía y de sus seis hijos en Gaztelu a finales de agosto de 1936 tras haber sido expulsados del lugar quince días antes por la mayoría de los vecinos. Unos asesinatos ciertamente icónicos tras recuperarse finalmente sus restos por un equipo de la Sociedad de Ciencias Aranzadi en octubre de 2016 en la sima de Legarrea a donde los cadáveres fueron arrojados, y evidenciarse así la verosimilitud de los rumores difundidos desde el mismo momento de los hechos.

El signo más evidente de lo que estamos diciendo es el hecho de la ausencia de Juana Josefa Goñi y de sus hijos en el listado oficial de víctimas de la limpieza política registrada en Navarra, cuando estaban presentes en los listados no oficiales anteriores. A fecha de finales de agosto de 2017 siguen sin figurar en la Base de Datos del Fondo Documental de la Memoria Histórica en Navarra, elaborado por investigadores del Departamento de Geografía e Historia de la UPNA. Con lo que están excluídas del status de víctimas de la brutal limpieza política impulsada por requetés, falangistas y autoridades militares en 1936-1937 y que se llevó por delante en nuestra tierra a más de tres millares de simpatizantes de fuerzas opuestas a ellos, esencialmente izquierdistas.

En mi reciente libro Muertes oscuras. Contrabandistas, Redes de Evasión y Asesinatos Políticos en el País del Bidasoa 1936 he aportado suficientes informaciones que inducen a pensar que los asesinatos de Gaztelu fueron de raíz ideológico-política, pudiendo insertarse en la cadena de asesinatos políticos, y de otros acontecimientos de naturaleza represiva, que tuvieron lugar en la zona aquellos mismos meses, así como meses después. En él me he esforzado por complementar, a partir de una información exhaustiva en archivos de todo tipo, las pobres y sesgadas informaciones que sobre el crimen de Gaztelu proporciona el respectivo sumario, incoado a partir de agosto de 1937 y que se prolongó durante nueve años. Aunque constituye la única causa abierta en Navarra en relación con personas desaparecidas durante aquellos años, el sumario se ciñó al hecho de la expulsión y nunca investigó el hecho de los asesinatos, siendo procesados la mayoría de los vecinos por el delito de coacciones. Al igual que sucede con todos los procedimientos judiciales civiles o militares vistos en aquel libro, ese sumario debe ser contemplado con precaución dado que los relatos de los testigos o inculpados presentes en él, así como la actitud de los jueces y abogados, están afectados por sesgos ligados al afán de encubrimiento y a las dobles intenciones. 

En mi libro me he preocupado asimismo por profundizar en los episodios represivos vividos en la comarca durante aquellos meses, y en todo el periodo hasta el final de la guerra e incluso después, por los que fueron castigados los escasísimos ugetistas y republicanos de la misma, así como también, aunque en menor medida, los nacionalistas, estos últimos mucho más abundantes. En mi repaso se comprueba bien a las claras la responsabilidad de los denunciadores carlistas de la comarca, los únicos en ella. No dejan de estudiarse en él las peculiaridades del país del Bidasoa: los contrabandistas, al apoyar redes de paso de armas, documentos, billetes estampillados y de evasión de izquierdistas y nacionalistas, conformaron una realidad sumamente compleja que afectó a varios casos, también al de Gaztelu, haciendo que los sumarios incoados solamente contemplaran los bordes de aquella. 

El mismo asunto de Gaztelu no sería ajeno a esas tramas del contrabando. El mismo Pedro Sagardía Agesta, esposo y padre de los asesinados, sería tildado de “espía” en varias ocasiones a lo largo del sumario, lo que debe ser interpretado en el sentido de que no era un desafecto pasivo, sino un izquierdista activo en labores en contra del bando golpista. Eso no es nada sorprendente sino que se relaciona con los vínculos familiares de aquel: Ramón Zozaya, el marido de Petra Goñi, la hermana de la mujer de Pedro Sagardía, era concejal ugetista en Doneztebe/Santesteban desde abril de 1933. Estuvo encarcelado durante siete meses, del 25 de julio de 1936 a enero de 1937, en el depósito municipal del pueblo junto con otros cinco izquierdistas, y se salvó de milagro de una saca colectiva. Por otra parte, el abogado de la acusación que tratará de llevar la investigación de forma realmente inquisitiva estaba relacionado estrechamente con personalidades importantes del contrabando de la comarca que fueron objeto de sumarios militares y de cárcel por contrabando de billetes estampillados y por redes de evasión tras haber sido denunciadas con toda seguridad por los requetés de la zona. En esas redes participaron personas del mismo Gaztelu y de los pueblos cercanos. Una persona, María Maz Alberro, cuyo padre y hermano serían encarcelados en la Prisión de Pamplona el 24 de julio de 1936 por conducir a Francia a izquierdistas, sería juzgada año y medio más tarde por el mismo motivo: en el sumario los informes se refieren a ella en parecidos términos con los que se acusó a Juana Josefa, relativos a su conducta inmoral y a su afición al robo en huertas. 

Tal y como dice Kalyvas, el máximo experto en la violencia política en la retaguardia de las guerras civiles, en asuntos como el referido el investigador no puede limitarse a las informaciones del sumario sin profundizar en sus limitaciones ni en las razones de estas y sin complementarlas con todos los datos relativos a la persecución de desafectos en el entorno y a la personalidad de los perseguidores y de los inductores. Semejantes crímenes no pueden ser interpretados solamente como resultado: hay que verlos como proceso. Menos todavía se pueden contemplar como resultado de una locura colectiva ya que entonces se les despoja, “de todo significado que vaya más allá de su finalidad”, se contemplan solamente los efectos y no las causas, sólo se constata condena en vez de explicación.

No cabe mejor homenaje a Juana Josefa Sagardía y a sus hijos que el reconocimiento de su status de asesinados políticos, status que nunca se les debería haber hurtado. Tampoco cabe mejor homenaje que su tratamiento conjunto con todos los asesinados políticos de la comarca (ugetistas, republicanos y abertzales) de acuerdo con una gestión integral de la memoria que contemple también a sus victimarios requetés, todo ello con una finalidad pedagógica para las generaciones actuales. Algo que sería deseable que, más de ochenta años después, los ayuntamientos de la zona y el Gobierno de Navarra acometieran de forma diligente.

viernes, 27 de enero de 2017

SARTAGUDA, EL PUEBLO DE LAS VIUDAS



Sartaguda, localidad situada al sur de la merindad de Estella en la subcomarca de la Ribera Estellesa, fue el municipio más castigado por la durísima limpieza política realizada por el bando golpista en Navarra. Es un pueblo sumamente representativo de lo que sucedió en el conjunto de la Ribera, zona en la que en solamente unos pueblos, como aquel, el Frente Popular ganó al Bloque de Derechas en las elecciones de 1936, pero que era el ámbito geográfico en donde la izquierda tenía, con mucho, más presencia. El tercio meridional de Navarra concentró el 59 por ciento de los 3.000 asesinados navarros a o residentes en la provincia. 

Los 84 asesinados de Sartaguda, según se vió en el libro Sartaguda 1936. El Pueblo de las Viudas (Pamplona, Pamiela, 2008) que publicamos en 2008 junto con José María Jimeno Jurío, erige a dicha localidad en el pueblo mártir por excelencia, con una tasa de 67,6 asesinados por cada mil habitantes, muy por encima del grupo de tres localidades que también sobrepasaron los 30 asesinados, Cárcar (33,1), Lodosa (31,7) y Mendavia (30,1), las tres localizadas en la misma comarca que aquella. Desde otro punto de vista, según nuestros cálculos, en Sartaguda habrían sido eliminados el 40 por ciento de los votantes masculinos del Frente Popular, algo solamente superado en Funes y Marcilla, estas dos localidades con unas tasas algo más elevadas. No hay que olvidar que en el conjunto de la Ribera Estellesa habrían sido asesinados uno de cada cinco hombres votantes del Frente Popular, en la Ribera Central uno de cada seis y en la Ribera Tudelana uno de cada diez. Fueron auténticas limpiezas políticas, por tanto, en los que los simpatizantes de las izquierdas fueron auténticamente masacrados. 

En Sartaguda prácticamente todo el término municipal era del Duque del Infantado. El administrador del duque cedía la tierra a los vecinos a renta según criterios de discrecionalidad y parámetros no igualitarios. Mientras que el 25 por ciento de las unidades familiares carecía de tierra cedida a renta y otro 17 por ciento cultivaba fincas pequeñas, había sectores de medianos y grandes renteros que cultivaban mucha más tierra de lo que representaba su peso demográfico. 

Las marcadas desigualdades en los parámetros de cesión de tierra arrendada por parte del administrador del Duque motivaron que los campesinos más damnificados, en unión de los campesinos arrendatarios medianos, impulsaran desde 1919, fecha en la que surgió un sindicato ugetista, medidas de rechazo de la subida de la renta de la tierra, así como medidas políticas de presión desde el ayuntamiento, tratando que el Duque vendiera sus tierras a los vecinos. Entre 1919 y 1923 los juicios por impagos de renta a partir de agosto desembocarán en desahucios, detenciones, encarcelamientos, protestas, enfrentamientos con la guardia civil y daños en propiedades. En 1921 el entonces elegido diputado foral Manuel de Irujo intentó negociar infructuosamente ante el propio Duque la compra del pueblo para su reparto ulterior, lo que al final tendría lugar dos décadas más tarde. El conflicto llegó a su cénit a finales de 1922 cuando muchísimos vecinos corrieron el riesgo de ser desahuciados. Finalmente, por un acuerdo de 1923, en el que el Duque cedió muy poco a cambio de la desarticulación del movimiento societario, finalizó aquella etapa de tensiones. 

Durante la República el conflicto se modificó en cuanto que los renteros medianos cambiaron de posicionamiento. Ahora, los arrendatarios que llevaban, gracias al tratamiento favorable hacia a ellos por parte del administrador, explotaciones grandes y medianas se posicionan en el bando de la derecha. Enfrente, se situarán los renteros con explotaciones de menor tamaño y los jornaleros, consiguiendo estos durante la mayor parte del periodo dominar el ayuntamiento. Los posicionados en la derecha no defenderán tanto las prerrogativas del duque, sino su propia situación socieconómica, comparativamente mejor que la de quienes, a causa de la voluntad discriminatoria del administrador, tenían que conformarse con el cultivo de menos tierra o la de quienes debían de vender su fuerza de trabajo para poder subsistir. Por contra, la izquierda, que gobernó el ayuntamiento durante la mayor parte del periodo republicano, no se cansará de exigir la cesión de tierra para los más necesitados. Destacará en ese sentido la gestión del alcalde Eustaquio Mangado, llegando a obtener logros sustantivos.

En Sartaguda la limpieza política se abatió esencialmente sobre unos segmentos de edades concretos: el 41 por ciento de los hombres de entre 25 y 29 años fueron exterminados, llegando esa proporción al 49 por ciento entre los hombres de entre 30 y 34 años. Por lo tanto, fueron los hombres cuya actitud reivindicativa se desarrolló durante la Segunda República los más afectados. Fueron los jornaleros en general, pero sobre todo, los jornaleros de las generaciones entre 20 y 39 años, los que sufrieron en sus carnes la mayor parte de la matanza. La proporción de jornaleros asesinados sobre el total de personas asesinadas por tramos de edades ascendió a cuatro de cada cinco en el tramo de 25 a 29, a tres de cada cuatro en los tramos de 20 a 24 y de 35 a 39 y a tres cada cinco en el tramo de 30 a 34. Además, los jornaleros asesinados representaban una porción cuantiosa de los jornaleros totales. En los tramos de edad de 25 a 29 y de 30 a 34 fueron eliminados uno de cada dos braceros. La mayoría de los asesinados a partir de los 25 años eran cabezas de familia con mujeres y/o hijos a su cargo. 

Por consiguiente, queda claro que la limpieza política tuvo como objetivo esencial a los jornaleros jóvenes, casados hace relativamente poco tiempo y con hijos de corta edad, que tenían, a causa de sus circunstancias vitales, necesidad de cultivar más tierra de aquélla a la que podían optar por el momento porque, según los mecanismos sucesorios vigentes en relación con las unidades de explotación, debían de esperar a que sus padres y suegros se hicieran realmente mayores o fallecieran para así poder acceder al cultivo de la totalidad de las parcelas que ellos llevaban a renta. 

La mayor parte de los componentes de las juntas directivas de la Sociedad de Trabajadores de la Tierra, adscrita a la UGT, sería asesinada. De los 143 afiliados de la UGT que hemos encontrado en una lista de 1932 serían asesinados 45, perdiendo la vida en el frente 4. También fueron aniquilados casi todos los cenetistas. 

La limpieza política registrada en Sartaguda fue más abyecta si cabe si consideramos el hecho de que algunos clanes familiares padecieron la violencia asesina en una magnitud ciertamente espectacular. En la familia del alcalde, por ejemplo, hemos contabilizado once parientes asesinados. Para otros cinco clanes los datos son, asimismo, espantosos. 

También hay que hablar de lo apropiado de la denominación Pueblo de las Viudas para la localidad. Si en 1935 se contabilizaban 12 viudas por debajo de los 55 años, en 1940 se computaban 59. Si en la primera fecha había solamente una viuda de menos de 40 años, en la segunda se relacionaban 40. Además de la dura situación material en que quedaron las viudas de los asesinados, muchas de ellas añadieron al dolor por la pérdida de los seres queridos el agravio de ser rapadas en público y de ser humilladas ante los vecinos. 

En cuanto a los victimarios, el análisis de los perfiles de los miembros de la Junta Local de Guerra de Sartaguda muestra que en el caso de cuatro de ellos se detecta su presencia en las juntas directivas de las agrupaciones y secciones locales de partidos políticos fomentadas por la derecha sartagudesa durante la Segunda República. Esas personas habían coincidido en su militancia en esas agrupaciones locales con algunos de los miembros de la corporación municipal surgida de la legalidad golpista el 31 de julio de 1936. Por consiguiente, aunque entre las personas del ayuntamiento franquista designado por los sublevados y que gobernaron el pueblo varios años no había ninguna que estuviese directamente en la Junta de Guerra, sí que se evidencian conexiones entre quienes estuvieron en ese órgano y quienes fueron ediles de la corporación sartagudesa a nivel de militancia compartida en las mismas secciones locales de formaciones políticas. Además, algunos testimonios de las entrevistas indican que hubo connivencia entre el presidente de la Junta de Guerra y el alcalde Víctor Cordón. Por otra parte, Víctor Cordón y el médico Luis Bastero habrían conducido a Zaragoza a los alistados forzosos del tercio de Sanjurjo en cuyo fusilamiento colectivo en octubre en el cuartel fueron asesinados una cuarentena de sartagudeses. La responsabilidad en la tragedia del párroco y de los números del puesto de la Guardia Civil también aparece citada en los testimonios. 

Lo más chocante es que tras la guerra la Diputación Foral satisfizo las reivindicaciones realizadas por la izquierda sartagudesa desde 1919, adquiriendo las tierras del Duque e impulsando un proceso de reparto que benefició a los pequeños y medianos renteros que en 1945 se convertían en propietarios. Las viudas de los asesinados no quedaron excluídas de este proceso, pero tampoco obtuvieron ninguna recompensa especial, entendiendo como tal el hacerse con más tierra que la media, que les satisficiera del dolor y del sufrimiento experimentado. 25 años y 84 asesinados después, la Diputación franquista se hacía eco de los planteamientos de Manuel de Irujo de 1921.

viernes, 30 de diciembre de 2016

1936-1939KO KOLPISTEN GARBIKETA POLITIKOAREN OROIMENAREN KUDEAKETAREN GABEZIAK.




Arratsalde on. Lehenik eta behin, esker mila mintzaldi hau egiteko aukera emateagatik, bereziki Amagoiari bera gonbidatu zidana izan zelako.

Solasaldi honetan gerra garaian eta ondorengo urteetan kolpistek bultzatu zuten garbiketa politikoaren oroimenaren kudeaketaren gabeziak aztertu behar ditut. 

Orduko garbiketa politikoa bortizkeriko eztanda erraldoia izan zen, jakiten den bezala. Estatu mailan 100.000 erahilak izan ziren gerrako urteetan bertan, eta berrogeitako hamarkadaren zehar beste 50.000 hildako gehiago izan ziren. 

Gerra garaiko 100.000 hildako horietatik gehienak legez kanpoko erailketetan hil zituzten, kartzel edo atxiloketa zentroetatik gauaz ateri ondotik. Gerra-kontseilu baten ondorioz hildakoen proportzioa oso murriztua izan zen. 

Euskal Herriko mailan Nafarroa izan zen herrialde kaltetuena: 3.000 nafar edo Nafarroan bizi zirenak hil zituzten kolpistek, horietatik ia ia denak ezkertiarrak: sozialistak, Izquierda Republikanokoak, CNTkoak, Komunistak. Nafarroan ezkertiarrak hildakoen 100ko 99 suposatu ziren. 

Araban, politikoki Nafarroa antzeko herrialde bat, orain dela bi urte argitaratu zen liburu batean 223 hildako zenbatzen dira, 193 Araban bertan erailak eta bertze 30 bertze tokietan. 

Proportzionalki, nahiz eta Nafarroan biztanle gehiago izan, Nafarroako hildakoen kopurua Arabakoak baina askoz larriagoa izan zen. 

Gipuzkoan 1.000 hildako zenbatu dira eta Bizkaian 950, baina kontuan hartu behar da bi herrialde horietako berezitasunak. Bai Gipuzkoan eta bereziki bai Bizkaian ezkertiarrak eta abertzaleak nolabaiteko ihes egiteko aukera izan zuten. 

Nafarroa izan da ikertu dudan herrialdea. Nire ikerketan erabili ditudan planteamenduak, nire ustez, bertze tokietarako baliozkoak dira ere.

Aurrerago segi aurretik, gauza bat azpimarratu nahi nuke. Ez nago bat ere ados erraten dutenekin kolpisten bortizkeri politiko hori urrun zaigula, eta, beraz, egokiena dela ez aipatzea eta ez ikertzea. 

Ez estatu mailan eta ezta ere Euskal Herrikoan ezin dugu ahantzi, batez ere gaur egungo gizartearen sortze-harria izan delako. Nahiz eta isiltasunean maintendu, oraindik bizi diren belaunaldi zaharrentzako gertatu zena hor dago. 

Errepresio haren oroimena oraindik bizi den jendeari bizitza baldintzatu egin zitzaion neurrian, oraindik oroimen hori zerbait ere bizia da. 

Eta kontuan hartu behar da ere gertatu zenaren itzalak gerra ondotik sortutako belaunaldietan eragin haundia izan zuela. Itzal horrek ez zuen baldintzatu, adibidea, gure transizioa?. 

Gertatu izanaren larritasuna ezagutzea eta isiltasunaz eta ahanzturaz aritzea izan dira gure ikerketaren ardatz nagusienak. Bereziki, Nafarroako kasutik eta bildu dudan dokumentaziotik ondorio berriak isiltasun eta ahantura horietaz ateritzen ahal direlako.

Oroimen haren kudeaketan orain arte erabili den ikuspegia kasu gehienetan biktimetan zentratu da soilik. 

Batzuetan zeharka biktimarioak aipatu dira, baina hiltzaile era errepresioaren arduradunei buruz gutti egin da. Hori izan da, gure ustez, kudeaketa haren gabezi importanteeena.

Toki aunitztarako baditugu ia hildakoen zerrenda osoak, eta lan horretan oztopo asko gainditu dira. Nahiz eta zenbait akatsekin, ez da izan bat ere lan makala. Azpimarratu behar da erabat beharrezkoa zen jakitea zenbat eta zeinek izen ziren biktimak.

Dena den, lan hori akabatu ondotik, pauso bat gehiago eman behar zen. Hildakoak ez ziren hil meteorito baten ondorioz. Erail zituzten, erailak izan ziren. Biktimario eta hiltzaileak izan ziren. 

Erailgandik haratago joan behar gara, beraz, eta krimen eta hilketa horien arduradun eta errudunak identifikatu behar dira ikerketa-lan hori posible den eta dokumentatu ahal den heinean.

Aipatu dugun bezala, Estatuko probintzi aunitztarako erailen kopurua ezagutzen dira. Hala ere, oraindik argitu behar dira kopuru horien dimensioak. 3.000 hildako adibidez, Nafarroa batean, aunitz izan ziren, edo gutti?. Erriojako 2.000ak edo Zaragozako 6.000 asko dira? 

Objetiboki ez dago zalantzarik, 3.000, 2.000, 6.000 kopuru altuak dira. Baina gure buruari galdetzen ahal diogu: zigortzen ahal zen biztanleriarekin konparatuz, zer proportzioak suposatu ziren 3.000, 2.000, 6.000 hildako horiek?.

Gainera, aipatu behar da ere aspektu horren inguruan eztabaida bat sortu dela, gure ustez zentzugabeko eztabaida: frankismoaren garbiketa politikoa esterminioa izan zen edo ez?. Ikerlari batzuk kritikatu dute beraien ustez bertze ikerlariek defenditu duten haiek izendatzen duten paradigma exterminista. 

Eztabaida horretan ibili direnak ez dira ohartu, edo ez dira ohartu nahi, gizarte bat kontrolatzeko ez dela beharrezkoa intentsitate haundiko bortizkeria garatzea. 

Errepresio murriztu baten bidez lortzen ahal dira ere errepresiogileek lortu nahi dituzten helburuak: etsaiari zigortzea, noski, baina baita ere biztanleriari beldurtzea eta ikaratzea, errepresiogileen alde biztanleria mobilizatzea, talde errepresiogilearen indarra erakustea, errepresiogillen finantzatzioa bermatzea. 

Kalyvas izan da gerra zibiletako bortizkeriaren logikari buruzko aditu haundiena. Bere ikerketa egiaztapen batetik sortu zen: nola Greziako gerra zibilean, edo edozein gerra zibilean, zonaldeka ikusten diren maila errepresibo ezberdinak. 

Kalyvasen arabera, maila errepresiboaren gradazioren giltzarria errepresiogileen borondatean kokatu daiteke. 

Hori dena kontuan hartuz gero, Espainian bertan ezkertiarren kontra garatu zen errepresio frankistaren kasuan geografikoki intensitate errepresibo diferenteak bereizten ahal dira. 

Hori nahiko argi eta garbi ikusten da taula honetan. 

Taulan bost zutabe daude: A Zutabea, hildakoen kopuruekin probintziaka; 

B Zutabea 36ko otsailaren hauteskundeetako Fronte Popularrari boza eman zioten kopuruekin; 

C Zutabea 36ko otsailaren hauteskundeetako Fronte Popularrari boza eman zioten gizonen kopuruekin (erran behar da, zutabe honetako kopuruak ez direla realak, hurbilketa batetik sortzen direla, B Zutabeko datuak zati bi eginez gero, botoak erdika zatitzen zirela gizon eta emakumeen artean hipotesian); 

D Zutabea: Fronte Popularrari boza eman zioten hildakoen portzentaia; 

E Zutabea: Fronte Popularrari boza eman zioten gizonezko hildakoen portzentaia. 

Azpimarratu behar da D eta E Zutabeetako adierazleak edo indikadoreak nahiz eta intentsibitate errepresiboa adierazteko, ditugun datuekin, adierazle onenak izan, ez direla perfektuak: adibidez, botanteak 23 urte baino zaharragoak izan behar ziren eta hildakoen artean badira adin haretako baino gazteagoak. 

Gainera, E Zutabeko datuei dagokionez, hildakoen artean emakumeak izan ziren ere, nahiz eta proportzio oso ttiki batean. Adibidez, Nafarroan fusilatu zituzten emakumeak 40 bat izen ziren, ehuneko bata. 

Dena den, erran dudan bezala, adierazle horiek dira, ditugun datuekin, errepresio frankista ponderatzeko aukera bakarra. Bertzalde, Araba, Gipuzkoa eta Bizkaiko datuak ponderatzeko bertze taula aurkezten dut. 

Ikusten den bezala, zenbait probintzietan hildakoen kopuruak oso altuak izan ziren: Sevillan 12.508, Kordoban 9.579; Badajozen 8.914, Malagan 7.471, Huelvan 6.019, Zaragozan 6.000, Asturiasen 5.952, Granadan 5.500, Toledon 4.657. 

Kopuru absolutu horiek oso adierazgarriak dira eta ezin dira gutxitu. Dena den, probintzi horietan zigortzen ahal zen biztanleria oso altua izan zen ere.

Proportzionalki ez ziren izan kaltetuenak ezkertiar gehiago zituzten probintziak. D eta E Zutabeetako datuak begiratzen baditugu, probintzi kaltetuen artean bi motatako probintziak daude: alde batetik, probintzi ezkertarrienak, noski; baina, bertzalde, eta gainera, kasu batzuetan haiek baino balore altuagoekin, probintzi oso tradizionalak non eskuina oso poteretsua zen eta ezkerrako alderdien pisua oso marjinala: Nafarroa (adierazle horien arabera, lehenengo postuan, 8,2 eta 16,3 baloreekin), Palencia (7,8 eta 15,7), Burgos (6,4 eta 12,8), Valladolid (6,4 eta 12,8), Rioja (5,6 eta 11,2), Zamora (5,5 eta 11,0).

Bertze Taulan Arabako, Bizkaiko, eta Gipuzkoako datuak aurkezten ditut. Zutabe batean agertzen dira hildakoen kopuruak (Arabako kasuan, bi estimazio ematen dira) eta bertze zutabeetan aukera ideologiko bakoitzatik botanteen kopuruak. 

Kontuan hartu behar da Bizkaiko eta Gipuzkoako kasuetan badirela arazo metodologiko batzuk, importanteena eskapatu zen jendearen kopurua. 

Arabako kasuan hildako gehien gehienak ezkertiarrak izan ziren eta kalkulatzen ahal diren proportzioak 100ko 3,6 eta 2,3 baloreen artean kokatzen dira. 

Bizkaiko eta Gipuzkoako kasuetan Fronte Popularreko eta EAJko botanteen kopuruak elkartzen baditugu proportzioak oso ttikiak kalkulatzen dira: Bizkaian 100ko 0,6koa eta Gipuzkoan 1,2koa.

Balore horiek adierazten digutena da frankisten garbiketa politikoaren giltzarria kolpisten krudelkeria eta borondate zigortzailea izan zela. 

Ez dakigu non kokatzen ahal den esterminio bezala kontzeptualitzatzeko garbiketaren maila: baina Nafarroako kasuan 6 ezkertiarretatik bat erail zituzten. Eta probintzi aunitzetan 100ko 10a gainditu zen. Nola kalifikatu, nola izendatu halako tamainako garbiketa politikoa: esterminio, eskarmiento erraldoia?.

Kontuan behar dugu ere, probintzietako datuak erabiliz gero, gure ikusmena baldintzatua dago. Segur aski adinetaz ikertuko bagenu, gure ikusmena aldatuko litzateke. 

Hori frogatzeko, aukeztu behar dut orain dela zortzi urte Sartagudari buruz landu nituen datuak. Sartagudan 1242 biztanle ziren eta 84 izan zen hildakoen kopurua. Fronte Popularreri boza ematen zioten gizonen ehuneko 40a hil zituzten. 

Urrengo taulatan ikusten ahal da zer sarraskia sufritu zuten kohorte batzuek, 25 eta 34 urteen artekoek bereziki (gehienak gainera ezkonduak), eta nola halako adinetako jornaleroak izan ziren kaltetuenak: adin horietako jornaleroen kopuruaren erdia hil zituzten. 

Beraz, probintzi aunitzetan garbiketa politikoa sarraski bat izan zen. Horretaz eztabaidatzea ez dut logikarik ikusten: datuak hor daude eta nahiko argiak dira. 

Nola garatu zen garbiketa politiko hori da garbiketa horren oroimenaren kudeaketaren, nire ustez, bigarren gabezia.

Badira garbiketa politiko horretako aspektu formal batzuk oso importanteak eta oso interesgarriak.

Nafarroako kasuan, adibidez, detenituen kopurua hildakoenak baina askoz altuagoak izan ziren. Iruñako Espetxe Probintzialeko eta Tuterako Zonaldeko kartzelako enkartzelatuen datuen arabera ikusten ahal da lehenengo hilabeetatako detenituen kopuruak oso altuak izan zirela.

1936ko uztailaren azkeneko 13 egunetan 750 preso sartu zituzten Iruñeko Espetxe Probintzialean. Ondorengo hilabeteetan expetxe horretako enkartzelatuen kopurua hauxe izan zen: 336 abuztuan, 131 irailan, 60 urrian, 140 azaroan eta 95 abenduan. 

Tuterako kartzelako kasuan uztailaren azkeneko bi asteetan 301 lagun sartu zituzten, 267 lehenengo 4 egunetan, abuztuan 84, eta urrian 182. Beraz, bi kartzel horietan 1.500 ezkertiar apresatu zituzten kontrolatzeko eta ikaratzeko estrategia bat jarraituz. 

Bertzalde, lehenengo asteetan detenitu horien artean erail zituzten proportzioak oso antzekoak dira bai Iruñan bai Tuteran: 100ko 33,5 Iruñako kasuan eta 100ko 39,5 Tuterakoan. Kasu gehienetan orduko detenituak lehentasunez agertzen ziren kolpistek erabilitako zerrendetan. 

Beraz, datu horietatik ateratzen den ondorioa da errepresioa erabat sistematikoa eta zientifikoa izan zela. Hainbeste atxiloketeekin ezkertiar eta abertzaleak ikaratzea lortu nahi zuten.

Errepresioaren kudeaketa zientifiko horren atzean baziren benetako adituak. Marcelino de Ulibarri, adibidez, Junta Central Carlista de Guerra de Navarrako kide bat zen, erakunde hori sortu zenetik. 

Ez zen oso ezaguna Nafarroan baina Franco eta Molaren lagun haundia zen. 1937ko udaberritik aintzinera frankismoaren errepresioarean teoritzale eta gidaria izan zen. Francok Servicio de Recuperación de Documentoseko eta Oficina de Investigación y Propaganda Anticomunistako burua izendatu zuen. 

Ulibarrik diseinatu zuen frankismoaren etsaien dokumentazioa biltzeko estrategia, gero depuratu eta garbitu behar ziren zerrendak osatzeko. Horrela bildu zen Salamancako Artxiboko dokumentazioa. 

Lehenengo momentuetatik dokumentazio biltze hori martxan paratu zuten bai Nafarroan eta bai Zaragozan, adibidez, eta baita ere, suposatzen ahal da Gipuzkoan. Orain dela gutti aipatu didate bere lanean Ulibarrik jaso zuela Gestapoko agente batzuen laguntza eta babesa.

Kartzeletan bizitza oso latza zen. Testigantza batzuen arabera palizak eta torturak oso normalak ziren lehenengo egunetan. Galo Viergeri sekulako jipoia eman zioten. 

Presoen itxaronaldia zalantza eta ziurgabetasunez betea zegoen. Gau guztietan beldurra eta ikara zabaltzen zen presoen artean kartzelatik ateri behar ziren izenak entzuten zituztenean. Gainera denek bazekiten zer gertatu behar zen eta gertatu zenaren berriak oso arin hedatzen ziren. 

Ejekuzioei dagokionez, normalki erabili den semantika ez da bat ere egokia edo zuzena izan. Kaso gehienetan ez zen fusilamendurik izan, hildakoak ez ziren fusilatuak izan. Ejekuzio gehienak a cañon tocante izan ziren, tiro batez buruan hilzorian zegoena bi besoetatik harrapaturik.

Erriberako herri aunitzetan ezkertiarrek besoko xuri bat eraman behar zuten, herritik landeetara ateritzeko baimena eskatu behar zuten eta etxeetako ateak eta leihoak beti irekitak egon behar ziren. Horrela, herri horiek “cárceles en abierto” bihurtu ziren.

Bertze gabezia, gure ustez, hauxe da: biktimarioen edo hiltzaileen falta orain arte zabaldu den errelatoan. Lehenago erran dugun moduan, biktimak biktimak ziren biktimarioak bazirela.

Dena den, erran behar da gabezi hori justifikatzen ahal dela. Ez da bat ere erraza biktimarioetaz ikertzea falangisten eta karlisten eta Gobernu Zibiletako Delegaciones de Orden Públicoko dokumentuak desagertarazi zirelako. Luis Castro Berrojok aipatzen duen bezala (Heroes y caídos: políticas de la memoria en la España contemporánea) 1977ko udaberrian Secretaria General del Movimientoko dokumentazio guztia erre zen eta baita ere Gobernu Zibiletakoa. Nafarroako kasuan, Nafarroako Artxibo Nagusiko Junta Central carlista de Guerra de Navarrako dokumentazioa erabat espurgatua dago.

Horregatik, historialariak bertze bide eta dokumentazio alternatiboa erabili eta jorratu behar ditu eta hori izan zen nik egin dutena.

Biktimarioen inguruan hiru kontzeptu erabili ditut ardura ezberdinak adierazteko: Erantzuleak, laguntzaileak eta gauzatzaileak edo ejekutoreak. Kontzeptu edo kategoria horiek aipatzen dira espreski Sin Piedad liburuko azpitituluan. 

Lehenengo mailan erantzuleak kokatzen dira. Maila honetan zeunden bai agintari militarrak eta baita ere Erreketeen eta falangisten buruzagiak. 

Egia da orain arte azpimarratu direla Molaren aginduen eta instrukzio erreserbatuen garrantzia. Agindu horiek atze-oihal (telón de fondo) bezala operatzen ziren. 

Baina gero, probintzi bakoitzeko maila eta erritmo errepresiboak gauzatzea erreketeen eta falangisten buruzagien eskuetan zegoen. 

Adibidez, Araba eta Nafarroa artean maila errepresiboari dagokionez izandako aldea bakarrik horrela azaltzen ahal da: Nafarroako kasuan bertako agenteak krudelagoak zirelako, bai Arabako kasuarekin konparatuz eta baita ere bertze Gaztelako probintziekin konparatuz.

Dena den, erreketeen eta falagisteen buruzagiek Molarekin oso harreman ona zuten. Mola bera izan zen Junta Central Carlista de Guerra de Navarrako kideak izendatu zituena. Molaren kolaboratzaile zibilaren importanteena zen Luis Martínez Erro, Jose Martínez Berasainen semea, erakunde horretako lehendakaria. 

Dena den, erreketeen eta falangisten buruzagien papera aipatzen dugunean ezin dugu ahantzi buruzagi horien artean ikusten dela Nafarroako eliteetako ordezkarien presentzia. 

Junta Central de Guerra Carlista de Navarrako kideen artean Nafarroako eliteetako kide importanteak zeunden: José Martínez Berasain, Javier Martínez de Morentin, Víctor Eusa. Esteban Ezcurra, karlisten errepresioa ardura zuzena elite horietako kidea zen ere. 

Hori ere gertatzen zen falangisten kasuan: Falangeko Jefe probintziala irailatik aintzinera Daniel Arraiza Goñi zen. Lucio Arrieta Iruñako Jefe Local izan zen 1936ko iraila arte eta baita ere 1937ko urtarrilatik apirila arte. Gainera, Luzio Arrieta Irailatik Urtarrila arte Gipuzkoako Jefe Provinciala izan zen. Francisco Uranga Falangeko Jefe de Investigación y Vigilancia izan zen 1936ko udan eta udazkenan eta 1937 lehenengo hilabeteetan Falangeko Idazkari probintziala. 

Beraz, izandako garbiketa politikoari dagokionez karlisten eta falangisten buruzagien ardurak eta Nafarroako eliteen ardurak nahasten dira nolabait. 

Bigarren maila batean, “bertzeak hiltzeko prest” zirenak, “Heriotza eskuadroiak osatu zituztenak. Eskuadroi falangisten importanteenak: Iruñeko Aguila, Tuterako Escuadra Negra, Berbinzanako txatoaren taldea. Erreketeen aldetik, orain arte aipatu ez den unitate bat: el Tercio Móvil, Esteban Ezcurra, Benito Santesteban eta Vicente Munarrizek, zuzendu zuten unitatea, Eskolapioetan kokatua. Dena den, garrantzi guttigoko bertze eskuadroiak ere izan ziren.

Falangistak eta erreketeen buruzagiak eta eskuadroiak Nafarroatik kanpo ibili ziren ere. Lucio Arrieta Falangeren errepresioa zuzentzen aritu zen Donostian. Benito Santesteban eta Vicente Munarriz, Bizkaian eta bertze tokietan. Benito Santestebanek Marino Aierrari aipatu zion milaka pertsona hil zituela Nafarroan, Bizkaian, Santanderren… Tercio Movil ibili zen Donostian. Gabarainen arabera Donostiko Falange Txeketan torturatzaile nafarrak zeunden.

Azken mailan, laguntzaile anonimo haiek guztiak”. Altxamenduaren ondotik, bizilagunaren aurka egiteko prest agertu ziren haiek. 

Herritarr arrunt aunitz eta boluntario errekete eta falangista anitzek parte harte zuten errepresio lanetan: batidetan, miaketetan, atxiloketetan, salaketetan, zaindari gisako lanetan, eta baita ere hilketetean. 

Testigantza pilo bat bildu ditut laguntzaile anonimo horiei buruz. Bertze fitxero batean aurkezten dut testigantza horien sorta bat.

Partehartze hori herritarren brutalizazio prozesu baten ondorioz azal daiteke. Prozesu hori Erriberako herri ezkertarrienak kontrolatu zirenean hasi zen. 

Erreketeen eta falangisten buruzagiek eta kolpisteen aldeko prentsa eta apaizek inolako gupidarik merezitzen zuten pertsonak aurkezten zituzten Errepublikaren alde kokatu zirenak. 

Eta ideologizazio lan hori betez gero, taldeko kohesio-erritualak garatu zituzten: batidak, escarnioak, rapadoak, prozesioak, fronteetan erorien omenezko hiletak, fusilamendu publikoak. 

Kolpisten buruzagiek jende aunitz eskuak odolez zikintzea lortu nahi zuten eta herritar arrunt aunitz estrategia horretan erori ziren. 

Pedro Ezkurdia oso ongi azaldu zuen estrategia “en cascada” horrekin lortu nahi zutena: “Los militares necesitaban asegurar la cooperación de falange y requeté y, para ello, lo mejor era que éstos se manchasen bien las manos de sangre. De fracasar el alzamiento, los militares iban al piquete de fusilamiento, los requetés a su casa”.

Kolaboratzaile anonimoen maila oso importantea da. Hor dago giltzarria azaltzeko nola hedatu zen frankismoaren sostengua. Isiltasuna ere, omertá bezalakoa, horrela lortu zen. Hainbertze jendek zikindu zituen eskuak odolez gero, isiltasuna eta ahaztura bermatu zituzten. 

Isiltasuneko harresi bat eraiki zuten horrela, epe luzera kolpisten impunitatea bermatzeko. Bertee bi elementuekin itxi zen zirkulua. 

Alde batetik, dokumentazio inkriminatzaile guztia desagertarazi zuten. 

Bertze aldetik, hildakoen senideei mehatsatu zituzten ikaratzeko eta isilaratzeko. 

Horrela, testigantzarik gabe, dokumentaziorik gabe, historiadoreen lana oztopo nahi zuten. Eta oroimenarik gabe, errelato histokorik gabe, erabat ezinezkoa zen inolako prozedimendu judizialik bultzatzea. 

Orain arte aipatu diren elementu guzti horietaz gain, Frankismo eta Transizioaren zehar bertze batzuk sortu ziren. Transizioko alderdi importanteenek isiltasuneko itun bat itxi zuten gauza horietaz ez solasteko. 

Nahiz eta salbuespen batzuk izan, Itun hori errespetatatu zen orain dela 16 urte arte bai politika arloan eta baita ere ikerketa historiografiko arloan. 

Bistan dago, isiltasuneko itun horrek ahanztura, erlatibismo eta negazionismoaren alde jo duela.

Dena den, gizarteak ere bere papera bete du ahanzturako prozesua horretan. 

Gainera, ahanzturako prozesu batzuk izan dira. 

Ez da azaldu behar nolako izan den erabateko ahanzturako prozesuaren aldekoen joera.

Baina ahanztura partziala izan da baita ere, errandako gabeziak asumitzen zena. 

Nafarroako kasuan gizarteko zati haundi batek ez du inolako arazorik Falangeko basatikeriak aipatzen diren bakoitzean. 

Arazo gehiago sortzen dira erreketeen partehartzea aipatzen denean. 

Oso hedatua dago Nafarroan oso goizetik carlistek zabaldu zuten autoindultoko errelatoa. Eta oraindik eritzi publikoa harritzen da erreketeeen ardurak azpimarratzen baditugu. 

Karlisten negazionismoa oraindik harro erakusten da prentsan: hor daude Caidoseko Monumentuaren edo Lizarrako Carlismoaren Museoaren adibideak.

Eta karlisten gezurrak desmontzatzeko, gaur eguneko alderdi ezkertiarrak eta abertzaleak ez dira gogoz erakusten, karlismotik hainbeste botanteak heldu zaizkien neurrian.

Karlisten paperaz oraindik sekulako bertigoa baldin bada, zer erran kolaboratzaile anonimoei dagokionez? 

Inorreri ez litzaioke gustatuko bere aitaren izena agertzea hiltzaile edo kolaboratzaileen artean. 

Orain dela bizpahiru hilabeteetatik, Internet ikusten ahal diren Nafar konbatienteeen fitxetako erreferentziak, eta horrek ezkerreko jendearen kexak eragin ditu. 

Tabu politikoak, tabu sozialak, daude, azken finean, aipatu ditugun gabezi horien gibelean.

Akabatzeko, aipatu nahi dut nire ikuspuntu integralaren sustraia, nola burura etorri zitzaidan nire proiektuaren beharra. 

Dena zegoen Iparraldean erbestean zeunden errepublicanoen guttun batean. 1947 urtean David Jaime errepublikarrak azpimarratu zuen justizia restauratiba bat implementatzeko gertatu zenaren osoko errelato baten beharra:

“Queríamos recoger, ordenar, clasificar y archivar aquí todo lo que pudiese ser útil el día de mañana, como el número de nuestros muertos, y a ser posible con las circunstancias, lugar, etc. de los fusilamientos y todos los datos esenciales para estudiar cómo podremos testimoniarles nuestro reconocimiento a su sacrificio. De todos nuestros atropellados. De los que fueron obligados a ingresar en las filas franquistas y dieron su vida. De los quebrantos ocasionados a los nuestros. De los asesinos facciosos, no sólo de los autores materiales, sino de los inductores, y de los que, sin una intervención directa, los reían complacidos. Una relación por cada pueblo con el historial de la actuación de los componentes de la junta de guerra, curas, secretarios, jueces, alcaldes, etc etc. De los que se han aprovechado de la desgracia acumulando riquezas y beneficios y de todo cuanto merezca tenerlo presente para utilizarlo en su día”.

  TAULA 1:













A B C D E
NAVARRA 2857 34967 17483 8,2 16,3
PALENCIA 1958 24937 12468 7,8 15,7
HUELVA 6019 79667 39833 7,5 15,1
SEVILLA 12507 174300 87150 7,1 14,3
BURGOS 2500 39033 19516 6,4 12,8
VALLADOLID 3000 46890 23445 6,4 12,8
GIRONA 519 82566 41283 6,3 12,6
CÓRDOBA 9579 158011 79005 6 12,1
TOLEDO 4687 80684 40342 5,8 11,6
ALICANTE 742 131274 65637 5,6 11,3
RIOJA 2000 35729 17864 5,6 11,2
GRANADA 5500 100013 50006 5,5 11
ZAMORA 2000 35985 17992 5,5 11
ZARAGOZA 6000 111200 55600 5,4 10,8
BADAJOZ 8914 168411 84205 5,3 10,6
MÁLAGA 7471 154000 77000 4,8 9,6
BALEARES 2300 54413 27206 4,2 8,4
CANTABRIA 2535 61250 30625 4,1 8,2
LEÓN 3000 72985 36492 4,1 8,2
CANARIAS 2600 69431 34715 3,7 7,5
CEUTA-MELILLA 768 20800 10400 3,7 7,4
ASTURIAS 5952 171241 85620 3,4 6,9
CÁDIZ 3071 98437 49218 3,1 6,2
HUESCA 1492 52566 26283 2,8 5,6
TERUEL 1031 38285 19142 2,6 5,3
AVILA 1000 43226 21613 2,3 4,6
JAÉN 2879 138340 69170 2,1 4,2
CASTELLÓN 1052 55511 27755 1,8 3,6
SALAMANCA 1000 54011 27005 1,8 3,6
CÁCERES 1680 98514 49257 1,7 3,4
SEGOVIA 360 25214 12607 1,4 2,8
SORIA 300 21236 10618 1,4 2,8
VALENCIA 3128 225000 112500 1,4 2,8
LLEIDA 750 70142 35071 1 2,1
TARRAGONA 703 93647 46823 0,7 1,4
ALMERIA 373 68117 34058 0,5 1,1
BARCELONA 1716 458000 229000 0,3 0,7














TAULA 2:  













ASESIN FP PNV BD

ARABA 350/223 9525 8681 16020

BIZKAIA 959 80108 71945 55001

GIPUZKOA 1100 41193 45088 45153






















TAULA CUADRO 3: SARTAGUDA 1936. ASESINADOS POR EDADES Y ESTADO CIVIL




















SOLT.
TOT.
SOLT.
ASES.
CAS-
VIUD.
TOT.
CAS-
VIUD.
ASES.
HOM.
TOT.
HOM.
ASES.
15-19 70 8 0 0 70 8
20-24 65 11 3 1 68 12
25-29 18 6 43 19 61 25
30-34 8 1 43 24 51 25
35-39 4 2 43 9 47 11
40-44 1 0 28 6 29 6
45-49 3 0 23 3 26 3
50-54 1 0 31 3 32 3
55-59 1 0 27 0 28 0







TAULA 4: SARTAGUDA 1936. JORNALEROS ASESINADOS POR EDADES.




















JORN.
TOT.
JORN.
ASES.
PORC.


15-19 45 4 8,8


20-24 49 9 18,4


25-29 40 20 50


30-34 30 15 50


35-39 22 8 36,4


40-44 11 2 18,2


45-49 9 1 11,1


50-54 3 0 0


55-59 5 0 0